Por: LILY ORTIZ
COMPRAR LA CANASTA BÁSICA ES UN LUJO
El precio en verduras, frutas, carnes y granos está por los cielos hoy en día, la familia mexicana que puede comprar en su totalidad los productos básicos que contempla la dieta diaria es privilegiada y si hablamos de una canasta básica ampliada donde se contemplan los productos de higiene personal, limpieza, servicios, vivienda, calzado, educación, salud y transporte, nos referimos a un costo más elevado.
La canasta de consumo mínimo registró un encarecimiento interanual de 4.32% durante este periodo, de acuerdo con cifras del INEGI (Instituto Nacional de Estadística y Geografía).
Y es que un hogar destina el 75% de los ingresos a la canasta básica, claro, en el mejor de los casos que alcance para comprarla en su totalidad.
Y es que, a lo dicho por propietarios de establecimientos de mercados en Durango como el Francisco Villa y el Refugio, el costo de los productos básicos supera el salario mínimo y un 30% más.
Las familias duranguenses han dejado de consumir frutas y verduras, ya que han sido las que más encarecieron; este cuarto mes del año registraron un alza del 18.57% interanual.
Basta con comparar los precios de algunos productos, por ejemplo: el cilantro con un 100% o más de incremento en su precio regular; la lechuga alrededor de los $25.00; los chiles, tomate y hasta la cebolla andan superando los $30.00 pesos por kilogramo. Algunas frutas también, como el plátano, superan los $25.00; el aguacate llega casi a los $90.00; y así es la tendencia en la mayoría de los productos del campo.
De la carne mejor ni hablamos; pese a que el costo más o menos se ha mantenido, son productos que se han ido encareciendo mes con mes; es decir, un kilogramo de carne molida ronda en los $200.00, y si hablamos de un buen corte de carne, supera a veces los $400.00 pesos.
Por tanto, la alimentación de los hogares mexicanos ha tenido que variar, priorizando las necesidades o, en su caso, lo que más pueda rendir mínimo para una familia de cinco integrantes, en un aprieta y afloja del salario lo más que se pueda y, en el mejor de los casos, esperando que algunos productos puedan bajar.
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