La necesidad de adaptación social de personas con discapacidad auditiva ha hecho evolucionar sus modelos de lenguaje; sin embargo, falta avanzar en la labor que realizan los traductores.
Fue bajo estas condiciones que Misael Barraza creó la asociación civil Señantes Duranguenses, que aglutina a otras agrupaciones, no solo para capacitar a otras personas en el lenguaje de señas, sino para promover esquemas de profesionalización y certificación de los traductores.
Se trata de personas que pueden ofrecer sus servicios en actos oficiales, instituciones educativas y oficinas públicas, entre tantas otras áreas, para llevar la comunicación que se quiere ofrecer a las personas que tienen discapacidad auditiva total o parcial.
Sin embargo, admitió que parte de la dificultad también se presenta en el sector privado y radica en temas de actitud, por falta de capacitación para saber cómo actuar cuando llega un cliente con condición de sordera.
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