POR: DIONEL SENA
CONSENSO Y ACUERDOS… PREVALECEN EN EL PLAN MUNICIPAL DE DESARROLLO DE TOÑO OCHOA «2026-2028».
La aprobación por unanimidad del Plan Municipal de Desarrollo 2026-2028 en el Cabildo de Durango, definitivamente que no es un tema menor, pues más allá del trámite formal, se pone en evidencia la capacidad de Toño Ochoa para construir consensos y articular una visión compartida del futuro del municipio, pues lograr que todas las fuerzas políticas respaldaran el eje central de su gobierno, manda un mensaje claro: hay rumbo y acuerdos.
El documento aprobado se sostiene en cinco ejes rectores —Durango en paz, próspero, incluyente, ordenado y sostenible, y participativo— que ordenarán las políticas públicas de los próximos tres años. Pero lo relevante no es solo la estructura, sino el reconocimiento de que las fracciones edilicias supieron alinearse en lo fundamental, cuando la política local, pocas veces ofrece unanimidades tan sólidas, y este es un caso que refleja que se pusieron por encima los intereses del municipio.
Otro elemento clave es la legitimación social de hoy alcalde de Durango, pues el plan ofrece resultados de la Consulta Ciudadana 2025 y de mesas especializadas, lo que permite que sus 39 objetivos, 86 estrategias y 402 líneas de acción, tengan un origen participativo y técnico, es decir, no se trata solo de un documento de escritorio, sino una agenda construida con diagnósticos y exigencias reales de la población, lo que le ha dado muchos puntos a Toño Ochoa.
A esta arquitectura se suman tres ejes transversales que le dan profundidad: humanismo y cohesión social, transformación digital e innovación gubernamental, y un enfoque metropolitano indispensable para proyectar a Durango hacia una visión regional, en un contexto donde la movilidad, el medio ambiente y la planeación urbana, sobrepasan los límites municipales.
El Plan también destaca por priorizar con claridad los temas que los ciudadanos demandan: seguridad, prosperidad, inclusión, desarrollo urbano ordenado y un gobierno que rinda cuentas. Todo ello acompañado de indicadores que permiten medir avances y evitar que las metas se diluyan en discursos. Se trata, en suma, de un instrumento que obliga a dar resultados contundentes en lo que resta de este trienio que bien pudiera apuntalar el futuro del edil capitalino.
Finalmente, la unanimidad no llegó sola, pues está claro que detrás de dicha aprobación, hubo operación política y trabajo técnico, donde figuras como Adla Karam, desde la comisión de planeación, y el IMEPLAN con Obiel Arambula, con el diseño metodológico, desempeñaron un papel decisivo. El mensaje que queda es que en el Ayuntamiento hay equipo, hay proyecto y, sobre todo, hay voluntad de caminar juntos hacia un Durango que se piensa a futuro.
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