Alianzas, urgencias y disciplina rumbo al 2027
Por: Juvenal Rosales Flores
El fin de semana dejó claro que la batalla política rumbo al 2027 ya comenzó, y desde el Partido Revolucionario Institucional surgió un llamado al Partido Acción Nacional e incluso a Movimiento Ciudadano para construir una alianza opositora. Del otro lado, Morena apuesta por cuidar la cohesión de su coalición con el Partido del Trabajo y el Partido Verde Ecologista de México. El PAN calcula costos y beneficios, mientras MC insiste en competir como tercera vía.
El 97 aniversario del tricolor dejó algo más que discursos conmemorativos, ya que, desde ahí, su dirigente nacional, Alejandro Moreno Cárdenas, lanzó un mensaje que rápidamente encendió el debate político; el exhorto al blanquiazul para no abandonar la coalición opositora y, de paso, una invitación a la ola naranja.
La pregunta inevitable es si se trata de una estrategia política o de un grito de desesperado de urgencia, aunque duela, el PRI a nivel nacional atraviesa uno de los momentos más complejos de su historia reciente. Con un peso electoral reducido y una presencia territorial cada vez más limitada, la supervivencia política del tricolor parece depender, más que nunca, de la política de alianzas. En otras palabras, para el PRI la coalición ya no es solo una opción estratégica; es una necesidad.
Sin embargo, el llamado no deja de tener una dosis de contradicción, ya que, durante meses, el propio dirigente priista ha sido uno de los críticos más duros de Movimiento Ciudadano y de su liderazgo nacional. Ahora, en un giro pragmático, lo incluye en la ecuación de una posible alianza; pero incluso en la invitación dejó entrever el posible rechazo de esas fuerzas políticas, al advertir que si no hay coalición será porque el PAN y MC no quisieron y que entonces “el pueblo de México” deberá saberlo.
En comunicación política, trasladar la responsabilidad al otro suele ser una señal de anticipación al fracaso, por lo que el mensaje parece preparar el terreno para un escenario donde la oposición llegue fragmentada a las próximas elecciones.
El PAN, por su parte, se encuentra en una posición de cálculo político. La alianza con el PRI ha demostrado ser funcional en algunos territorios como es el caso de Durango, pero en otros lados ha generado costos de identidad política. Para una parte del panismo, mantener la coalición puede ser una vía para competir con mayor fuerza frente al oficialismo; para otra, representa el riesgo de seguir cargando con el desgaste de su aliado.
Mientras tanto, Movimiento Ciudadano ha insistido en mantener su narrativa de independencia, su estrategia ha sido presentarse como una tercera vía frente a la polarización entre gobierno y oposición tradicional; hasta con posible candidato en Sonora con Luis Donaldo Colosio y el cambio de residencia de Máynez al Estado de México. Sin embargo, esa postura también implica riesgos, competir en solitario puede consolidar su identidad, pero también limitar su capacidad real de disputar el poder en varios estados.
Del otro lado del tablero político, el mensaje que surge desde Morena es muy distinto, ya que, durante el arranque de su Consejo Nacional, sus dirigentes dejaron claro que su prioridad no está en ampliar alianzas, sino en cuidar la que ya tienen con el Partido del Trabajo y el Partido Verde Ecologista de México, una fórmula que consideran importante para consolidar lo que llaman el segundo piso de la transformación.
Ahí, el presidente del Consejo Nacional de Morena, Alfonso Durazo, lanzó un mensaje directo a quienes ya se ven compitiendo por candidaturas rumbo a 2027, ya que pidió evitar descalificaciones internas y recordó una lección clásica de la política, los proyectos suelen fracasar más por sus fracturas internas que por la fuerza de sus adversarios; situación que se vive a menudo en el partido guinda.
El partido oficialista parece haber aprendido de sus propias tensiones, por ello, aprobó una serie de reglas internas para sus aspirantes: evitar actos anticipados de campaña, no utilizar recursos públicos, no desplegar campañas ostentosas ni promover ataques contra otros aspirantes. En total, nueve prohibiciones que buscan frenar una competencia interna desbordada.
¿Qué está cuidando Morena? La respuesta es sencilla; su cohesión. Con un movimiento amplio, múltiples liderazgos regionales y una creciente disputa por posiciones de poder, el mayor riesgo para Morena no necesariamente está en la oposición, sino en la lucha interna por candidaturas.
Así, mientras la oposición debate si debe unirse para sobrevivir electoralmente, Morena se enfoca en mantener disciplina dentro de su propio movimiento, cuyo contraste es evidente. De un lado, una oposición que aún busca definir su estrategia común, del otro, un oficialismo que intenta administrar sus ambiciones internas.
Rumbo a 2027, más que una competencia entre partidos, lo que comienza a perfilarse es una batalla entre dos dinámicas distintas, la urgencia por construir alianzas frente a la necesidad de mantener la unidad interna; pero en política, ambas cosas suelen ser igual de difíciles. Quien logre resolver primero su propia ecuación tendrá ventaja en la contienda electoral.
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