El técnico argentino Nicolás Larcamón aseguró que respeta su despido de Cruz Azul, pero dejó claro que no lo comparte y que no entiende del todo los motivos detrás de la decisión.
A su salida de La Noria, donde acudió a despedirse del plantel y recoger sus pertenencias, el entrenador fue directo:
“Respeto la decisión, claramente no la entiendo, no la comparto”, afirmó.
Larcamón dejó entrever que su salida pudo estar influida por la presión externa, particularmente por la opinión pública, algo que consideró inadecuado para un proyecto de la magnitud de Cruz Azul. Señaló que el “clamor popular” habría pesado más que el análisis deportivo de fondo.
El técnico también calificó su despido como inesperado, al destacar que el equipo venía de sostener un invicto de tres meses y que, hasta hace apenas semanas, estaba en posición de competir por ser el mejor del torneo. Para él, un bache de rendimiento de apenas 18 días no justificaba cortar el proceso.
Sobre las razones internas, evitó profundizar, pero reiteró que la decisión se tomó en medio del ruido generado por los resultados recientes, en un contexto donde varios equipos también enfrentaron desgaste por la doble competencia.
Larcamón se va con una mezcla de sorpresa y frustración, dejando abierta la discusión sobre los tiempos y las formas en el futbol mexicano.
Porque en Cruz Azul, otra vez, el proyecto cambió… antes de terminar de consolidarse.




