Por: Jorge Ánima
“Claridad política: el método Otniel en la antesala del 27”
Hay políticos que sobreviven. Hay otros que se esconden. Y hay unos cuantos —muy pocos— que entienden el momento, leen el tablero y se mueven antes de que los demás siquiera sepan que el juego ya empezó.
En Durango, el perfil de Otniel no es casualidad, Tampoco es accidente o suerte, es método.
En un entorno donde muchos se conforman con la foto, el discurso reciclado o la cómoda grilla de café, Otniel García ha optado por una ruta más compleja: territorio, estructura y narrativa. Tres palabras que, juntas, explican por qué su figura se mantiene vigente cuando otros ya son pasado anticipado.
Porque sí, mientras algunos apenas descubren que el 2027 existe, el ya lo tiene claro.
No desde el desgaste mediatico, sino desde algo más peligroso para quienes no simpatizan con el : la constancia.
Su presencia en tierra en realidad revela algo más profundo: lectura social como método que la política no se construye en el escritorio, sino en la necesidad cotidiana. Donde el ciudadano no pide discursos, pide soluciones. Y ahí es donde Otniel empieza a marcar diferencia.
Pero no todo es territorio,también hay talento, estrategia y acción
En una plática que fue más que una entrevista que, mostró un una radiografía política actual, dejó ver algo que muchos dentro de Morena aún no terminan de procesar: el verdadero reto no es ganar… es saber con quién ganar.
Otniel reconoce las tensiones políticas incluso al interior de norena, no las niega. Acepta que Morena necesita abrirse, incluir, pero sin perder rumbo. Una línea delgada que ha roto a muchos movimientos en la historia política del país.
Durango, mientras tanto, sigue siendo el gran desafío.
Un estado con talento que se va, con empleo que no llega al ritmo necesario y con una clase política que durante años se acostumbró a administrar la escasez en lugar de romperla.
Otniel no evade el diagnóstico: empleo y salud son los dos grandes pendientes. Y en ese reconocimiento hay más seriedad que en cien discursos triunfalistas.
Pero también hay algo más: apuesta.
Apuesta por la coordinación con el gobierno federal, por proyectos de alto impacto como los centros de datos, por elevar el nivel del empleo y no conformarse con la mano de obra barata que históricamente ha sido el techo de la entidad.
Porque también deja claro algo que pocos dicen en voz alta: sin buenos perfiles, Morena puede tropezar en 2027. Así de simple. Así de brutal.
Y ahí vuelve a aparecer el operador.
No el que grita, sino el que calcula.
No el que promete, sino el que entiende que las elecciones intermedias no se ganan con inercia, sino con estrategia.
En lo personal, su historia pesa. Enfermedad, pérdidas, familia. Elementos que no lo vuelven débil, sino más consciente del tiempo y del poder. Porque quien ha estado cerca del límite, suele entender mejor lo que está en juego.
Y eso, en política, no es menor.
Otniel García no es un improvisado ni un producto de coyuntura. Es, guste o no, uno de los perfiles que están construyendo —desde ahora— el tablero rumbo al 27.
¿Le alcanza?
Eso no lo define una columna.
Lo definirá su capacidad de sostener lo que hoy practica: cercanía real, disciplina política y, sobre todo Resultados.
Porque al final, en política, hay una regla que no falla:
El que entiende el momento, se adelanta.
El que no… se queda explicando por qué vió pasar el tren .
Y hoy, Otniel no se ve que sea un observador.
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