Señal de alerta en Palacio Nacional
Por: Eduardo Serrano
En Palacio Nacional se escuchó una señal de alerta. El sistema de prevención de riesgos del Ambiente Político, pronosticó una tormenta de grandes magnitudes en la Cuarta Transformación, derivada de una serie de factores adversos, que poco a poco se fueron configurando, desde hacía por lo menos dos años atrás. Sin embargo, se les ignoró. Al grito de “¡no estás solo, no estás solo!”, todos los actores de la 4T, defendieron al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, señalado por autoridades estadunidenses, por sus presuntos vínculos con grupos delincuenciales, junto con otros nueve personajes cercanos a él. La señal de alerta seguía sonando, pero, igualmente, era ignorada.
Rocha Moya “se vio obligado” a solicitar licencia, mientras el senador morenista Enrique Inzunza, seguía en funciones sin hacer acto de presencia a las sesiones de la Comisión Permanente de la cual formaba parte. El Gral. Gerardo Mérida Sánchez, incluido en la lista de aquellos diez, sin decir agua va, se presentó directamente ante las autoridades gringas, complicando la situación a Rocha e Inzunza, quienes seguían siendo defendidos por parte del gobierno federal y todo el aparato de la 4T, que al unísono solicitaban las “pruebas” que sustentaran tales señalamientos, negando cualquier clase de investigación en su contra, a pesar de ver como estaba ardiendo Sinaloa en medio de una terrible crisis de violencia. La señal de alerta, sonaba y sonaba, sin que nadie la atendiera.
La visa le fue revocada a Andy López Beltrán. El golpe político de Estados Unidos, le había dejado un ojo morado, que llegó hasta los cachetes del que radica en Palenque. En lugar de atender la señal de alerta, todo el aparato de poder de la 4T se volcó a defender la soberanía del país, como si el caso de Andy se tratara de un tema de Estado. La detención de Fausto Corrales, personaje clave en el asesinato de Héctor Melesio Cuén y en el secuestro de Ismael el “Mayo” Zambada, hecho que desató la violencia en Sinaloa, provocó el estremecimiento de Rocha Moya, así como aquella vez que en un acto público, le causó una fuerte opresión en conocida parte de su ser, que no fue precisamente su corazón. Y la señal de alerta, ¡bien gracias!
Rocha Moya regresó a la gubernatura, desatando una tormenta de grandes magnitudes. Ahora sí, la señal de alerta en Palacio Nacional fue escuchada. De inmediato se activaron los protocolos de atención a desastres, y de la misma manera en que alguna vez lo defendieron, ahora le dieron la espalda. Rocha Moya solicitó nuevamente licencia, ocupando su lugar Graciela Domínguez, es decir, solo les cambiaron de diablo a los sinaloenses, pero les dejaron el mismo infierno. En medio de la tormenta, la 4T trata de mantenerse de pie, viendo la catástrofe en algunos estados. Es imposible ignorar los saldos, en su caminar sobre los escombros, pero, conste, que la señal de alerta estuvo suene y suene, y con tremenda arrogancia… la ignoraron.
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