INE Durango bajo la lupa rumbo al 2027.
Juvenal Rosales Flores
Acontecer Político
Una vez que arrancó el proceso electoral federal, con él, también comenzaron los primeros jaloneos políticos; SOMOS México, PRI y PAN han colocado sobre la mesa cuestionamientos relacionados con la encargada de la Vocalía Ejecutiva de la Junta Local del INE en el Estado, justo cuando comienza una elección en el que la imparcialidad del árbitro electoral será observada con lupa.
El tema tomó fuerza luego de que David Ramos, dirigente estatal de SOMOS México, cuestionara públicamente la imparcialidad de Laura Fabiola Bringas yanunciara acciones por la vía legal. El señalamiento parte de la relación profesional que la actual encargada del INE tuvo con Marina Vitela, excandidata de Morena a la gubernatura de Durango en 2022. SOMOS sostiene que existen documentos que deben ser revisados por las instancias correspondientes.
También existe la otra parte de la historia. Laura Bringas ha rechazado que su antecedente profesional con Vitela implique actualmente un conflicto de interés. Ha explicado que el poder mediante el cual fungió como representante legal correspondió a 2021 y sostiene que jurídicamente esa representación concluyó. Además, ha defendido que su actuación al frente del INE se ha desarrollado con institucionalidad y apego a la legalidad.
Aquí está el verdadero punto de fondo: ¿esa relación profesional constituye jurídicamente una causa de impedimento o afecta la imparcialidad que debe observar una funcionaria electoral en el ejercicio de su responsabilidad actual? Esa respuesta no corresponde a un partido político, Corresponde a las instancias que tienen facultades para revisar y resolver el asunto.
PAN y PRI también han fijado postura. Mario Salazar, dirigente estatal panista, pidió que se nombre al titular de la Junta Local y planteó la necesidad de que los ciudadanos tengan certeza sobre la actuación de la autoridad electoral. Dany Soto, dirigente estatal priista, se pronunció por un perfil imparcial y consideró pertinente una revisión si existen vínculos públicos que puedan generar dudas.
En materia electoral no solamente importa que una autoridad cumpla formalmente con la ley; también importa que los partidos, candidatos y ciudadanos perciban que las reglas se aplicarán de la misma manera para todos.
Porque en política electoral la percepción también juega. Si un partido considera que el árbitro tiene cercanía con una fuerza política, cada decisión puede ser cuestionada. Y si la autoridad no explica con oportunidad los antecedentes y las reglas que sustentan su actuación, el vacío de información puede terminar llenándose con sospechas.
¿Cómo puede afectar esto al proceso? De entrada, puede incrementar la desconfianza entre las fuerzas políticas, generar recursos de revisión y convertir decisiones ordinarias de la autoridad electoral en nuevos motivos de confrontación. Eso no significa, por sí mismo, que exista una irregularidad electoral; significa que hay un problema de confianza que debe atenderse antes de que crezca.
Por eso el INE tiene una oportunidad para actuar de manera preventiva. No se trata de concederle la razón a SOMOS, al PRI, al PAN o a cualquier otra fuerza política. Se trata de transparentar los antecedentes, explicar los criterios jurídicos aplicables y dejar perfectamente claro qué mecanismos existen para revisar un posible conflicto de interés.
También sería saludable que el propio organismo electoral explique con claridad el procedimiento para la designación definitiva de la Vocalía Ejecutiva y el estatus jurídico de los recursos que eventualmente se presenten. Una autoridad electoral fuerte no debería temerle a la revisión; por el contrario, la revisión puede convertirse en una oportunidad para fortalecer su legitimidad.
Porque el 2027 apenas comienza y todavía falta mucho camino por recorrer. Habrá precampañas, candidaturas, campañas, fiscalización, debates, organización territorial y, finalmente, urnas; en cada etapa el árbitro electoral tendrá que tomar decisiones que inevitablemente generarán inconformidades. Lo importante será que esas decisiones puedan sostenerse con reglas, documentos y procedimientos.
Al final, el reto no es solamente para Laura Bringas ni para el INE. También es para SOMOS México, PRI, PAN y el resto de las fuerzas políticas. El árbitro debe demostrar imparcialidad, pero los partidos también deben demostrar responsabilidad. Si hay dudas, que se documenten; si hay recursos, que se resuelvan; y si no existe impedimento, que también quede claro.