DURANGO DA UN PASO HISTÓRICO: ALEJANDRO MOJICA Y LA LEY QUE PONE LA VIDA EN EL CENTRO
Jorge Anima | La Referencia
Hay temas que no admiten indiferencia y decisiones públicas que merecen algo más que una mención. Trabajar por la salud mental desde el terreno legislativo es una de ellas. En una sociedad donde el suicidio representa un desafío cada vez más importante, construir herramientas legales para prevenirlo, atenderlo y acompañar a quienes enfrentan sus consecuencias es una responsabilidad que no puede postergarse.
En esa ruta, el diputado Alejandro Mojica ha conseguido un avance significativo: convertir en ley una iniciativa que pone sobre la mesa un tema que durante mucho tiempo necesitó mayor atención institucional y social.
Hay decisiones legislativas que se quedan en el archivo del Congreso y otras que tienen el potencial de trascender los muros del recinto legislativo. La aprobación por unanimidad de la primera Ley de Prevención, Atención y Posvención del Suicidio en Durango pertenece a esta segunda categoría.
No es un asunto menor. Puede representar un parteaguas en la historia legislativa y social del estado. Porque hablar del suicidio es hablar de vidas, de familias, de comunidades y de una realidad que exige respuestas, sensibilidad y capacidad de actuación por parte de las instituciones.
Las cifras ayudan a entender la dimensión del desafío. Durante 2024, Durango registró 175 suicidios, mientras que en 2025 la cifra fue de 143. Son 32 casos menos, una disminución aproximada del 18.3 por ciento. Sin embargo, detrás de cada número hay una vida, una familia y una historia. La reducción es importante, pero no significa que el problema esté resuelto. Cada caso representa una razón más para fortalecer la prevención y la atención.
Durango cuenta ahora con un marco legal integral para enfrentar este problema. Y detrás de este avance hay un nombre que merece reconocimiento político y legislativo: Alejandro Mojica, presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política del Congreso del Estado.
La historia de esta ley no comenzó ayer. En marzo de 2024, Mojica presentó la iniciativa con una visión que hoy alcanza un resultado concreto: construir una legislación que no se limitara a reaccionar ante una tragedia, sino que estableciera bases para prevenir, atender y acompañar.
En el camino, la propuesta se enriqueció con otras iniciativas y, especialmente, con las aportaciones de especialistas. Este punto merece destacarse. Las buenas leyes no necesariamente nacen de una sola voz; se construyen cuando existe disposición para escuchar, incorporar conocimiento y entender que hay causas que deben estar por encima de las diferencias políticas.
Ahí se encuentra uno de los méritos de Alejandro Mojica: impulsar una propuesta, mantenerla en la agenda legislativa y contribuir a construir un acuerdo que finalmente reunió la voluntad de todas las fuerzas políticas.
La unanimidad tiene un significado especial. En un Congreso donde las diferencias partidistas son parte de la vida democrática, conseguir un consenso de esta naturaleza demuestra que existen temas en los que el interés público debe estar por encima de cualquier color o cálculo político.
Sin embargo, aprobar una ley no significa resolver automáticamente el problema. El verdadero desafío comienza ahora: convertir el marco legal en acciones, coordinación institucional, atención profesional, recursos y acompañamiento. Que no se quede en una buena noticia, sino que se traduzca en resultados.
Para Alejandro Mojica, este avance representa algo más que un resultado parlamentario. Es la posibilidad de dejar una huella en una agenda donde la política puede demostrar su sentido más humano: servir, anticiparse y proteger la vida.
Gracias a Alejandro Mojica el congreso de Durango ya se dio el primer paso dando una herramienta a la sociedad duranguense