por Eduardo Rodriguez
¿Quién se atreve a criticar a Sheinbaum?
Yo creo que nadie. Le ha salido al pie de la letra lo planeado durante los primeros 100 días de su gobierno. No se sabe a ciencia cierta si quien lo planeó fue ella, o si esperaban tanta cooperación por parte del Congreso de la Unión, pero de que ha hecho lo que ha querido, de eso no hay duda alguna.
Afirmó Claudia Sheinbaum que está consolidando el segundo piso de la llamada Cuarta Transformación sobre los cimientos que puso su antecesor, pero olvidó decir que cada paso que se ha dado hasta el momento, fue también planteado por el ex presidente López Obrador; vale la pena recordar que las reformas impulsadas en los últimos tres meses fueron las que AMLO anunció desde febrero del año pasado.
Claudia lleva cien días “perfectos” desde las gafas del lopezobradorismo, grupo que poco a poco tendrá que entender que, tal y como lo dijeran los británicos en la sucesión en la Corona de Enrique III por Eduardo I: “muerto el rey, viva el rey”, la nueva reina es Sheinbaum y las porras, aplausos y sombrerazos tienen nuevo cántico de batalla.
Con decirle que hasta una banda sonora ya integró en sus mitines.
La presidenta con A logró ampliar la lista de delitos con prisión preventiva oficiosa, un instrumento que anula la presunción de inocencia y por lo mismo es violatorio de los derechos humanos. No existe ya la posibilidad de detener reformas a la Constitución que violen su espíritu, ni reformas legales que vayan en contra de ella.
También perdimos la posibilidad de contar con información confiable de lo que hace el gobierno, y además se esta perdiendo ahora la misma recopilación de información, como ha anunciado el INEGI al cancelar la encuesta intercensal para este año.
Ya no contamos con medición de la calidad educativa, y todas las evidencias del desastre en salud son anecdóticas, porque no hay información confiable del sector.
No obstante, Sheinbaum es visionaria y con esa mirada de futuro -si viviéramos en el siglo XIX- se anunció que el Tren Maya no sólo llevará pasajeros -cuando los haya-, sino que también será de carga. Y por si fuera poco, produciremos autos eléctricos, “minis”, pero autos al fin. Y no ocuparán de gasolina, así que que importa que la refinería de Dos Bocas no este aún en funcionamiento.
No puedo pasar por alto la defensa férrea de nuestra soberanía ejecutada por Claudia Sheinbaum al plantársele de frente a Donald Trump y, con una clase magistral de historia y geografía, ponerle un estate quieto de una vez por todas a ese pelafustán y demostrar así que, si alguien le debe a alguien, son los estadounidenses a nosotros los mexicanos. Diplomacia en su máximo esplendor.
Becas y más becas, incrementos en los montos entregados a través de apoyos sociales, más vías de tren y un plan hídrico que tiene muchos buenos proyectos, nomás les falta el recurso económico para llevarlos a cabo. A ver si no se lo acaban los Jóvenes Construyendo el Futuro, porque de ocho mil en ocho mil, se va vaciando el barril.
Hermosa postal, con el servilismo, perdón… sindicalismo en su máximo esplendor ,celebró Claudia Sheinbaum sus primeros cien días de gobierno: maestros, petroleros, obreros, electricistas se dieron cita, hasta parecía mitin priista de los años 60.
Estamos, sin lugar a dudas, en la restauración del viejo orden político y económico, donde el proteccionismo y el discurso nacionalista resurge con mayor fuerza aunque con menor capacidad retórica; han pasado tan sólo 100 días de un sexenio que regirá la economía, no solo la regulará, así lo demostró al hacer que empresas “cedieran” parte de sus reservas de agua, entre un 10 y 20 por ciento de su volumen disponible, porque así se construye el segundo piso, forzando la buena voluntad.
Y todo esto en apenas cien días. Ni uno más. Ahora si, ¿quién se atreve a criticar a la Presidenta? Y quien lo haga, ¿con qué argumentos? ¿Acaso se esperaba algo distinto?
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