POR: LILY ORTIZ
Rumbo a 2027: Durango se convierte en pieza clave del PAN nacional
La reciente incorporación de Mario Salazar a la Comisión Permanente del Partido Acción Nacional (PAN) no es un movimiento menor ni protocolario, se trata, en términos políticos reales, de una jugada estratégica que coloca a Durango en una posición privilegiada dentro del tablero nacional rumbo a los procesos electorales de 2027 y, más adelante, la sucesión estatal de 2028.
La Comisión Permanente es, en los hechos, el centro de decisiones más influyente del partido; ahí se validan candidaturas, se autorizan coaliciones y se define la ruta jurídica y política de la oposición. Tener presencia en ese órgano no solo implica voz, sino capacidad directa de incidir; en ese contexto, el respaldo de Jorge Romero hacia Salazar confirma que Durango no está en la periferia, sino en el radar principal del Comité Ejecutivo Nacional; no es menor el tema cuando en la entidad duranguense el partido blanquiazul a tenido resultados positivos en las urnas; lo que en muchos otros estados no pudieran decir así tal cual.
Pero más allá del nombramiento, lo relevante es el momento político que atraviesa el PAN. El partido parece estar transitando hacia una lógica más abierta, menos rígida que en años anteriores; y es que de cara a 2027, el discurso y en algunos casos la práctica apunta a ampliar la baraja de perfiles: ciudadanos sin militancia, liderazgos sociales e incluso figuras provenientes de otras fuerzas políticas, siempre bajo una condición clara: viabilidad electoral, reputación sólida y trayectoria sin cuestionamientos.
Este cambio no es casual, esto responde a una realidad; los partidos tradicionales han perdido, en distintos niveles, el monopolio de la representación política; hoy competir implica abrirse, sumar y adaptarse. En ese sentido, el PAN busca reposicionarse como una opción competitiva no solo desde su estructura, sino desde su capacidad contar con perfiles externos que conecten con el electorado.
Aquí es donde el papel de Durango cobra especial relevancia, con un asiento en la Permanente, el panismo local no solo tendrá acceso a la toma de decisiones, sino que podrá influir en la construcción de candidaturas y en la definición de estrategias nacionales. Es, en términos prácticos, un “filtro” y una plataforma al mismo tiempo: filtra perfiles, pero también proyecta liderazgos.
Además, esta posición permite que el modelo político que ha funcionado en el estado basado en operación territorial, cercanía con la ciudadanía y acuerdos pueda escalarse a nivel federal. No es menor que, en un escenario de alta competencia, las decisiones sobre candidaturas pasen por espacios donde Durango tiene representación directa.
Sin embargo, el reto será sostener el equilibrio entre apertura y control, abrirse a perfiles ciudadanos o incluso a figuras de otros partidos puede fortalecer la competitividad, pero también implica riesgos internos: tensiones con la militancia tradicional, disputas por espacios y la necesidad de cuidar la identidad partidista.
En ese contexto, el mensaje es claro: el PAN busca llegar a 2027 con una oferta más amplia, más flexible y, sobre todo, más competitiva. Y en esa ruta, Durango no solo será espectador. Con la llegada de Mario Salazar a la Permanente, el estado pasa de gestionar a decidir.
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