POR: LILY ORTIZ
LIBERTAD DE EXPRESIÓN EN RIESGO
EL 7 de junio “Dia de la Libertad de Expresión en México” día que se conmemora desde 1951 y además siendo un derecho humano básico, plasmado en la Constitución Mexicana en sus artículos 6 y 7; lo que debería de garantizar un ejercicio pleno y libre del mismo, así como el de generar las condiciones para que tanto periodistas como medios de comunicación pudieran hacer uso de este derecho sin ninguna represión.
Diría que es un día para celebrar, pero no es así, la libertad de expresión cada vez es más limitada en nuestro país, si bien este año se ha registrado o por lo menos lo que se tiene documentado por Artículo 19, un periodista asesinado, las cifras para nuestro país no son nada alentadoras; del 2000 a la fecha se han asesinado a 164 periodistas y de esta cantidad 47 corresponden al sexenio encabezado por Enrique Peña Nieto y 44 en el actual de Andrés Manuel López Obrador.
Cuando se señala que la libertad de expresión está en decadencia no es cosa menor, y no es por falta de profesionalismo, ni interés por parte del periodista; es porque desde las cúpulas más altas del poder en nuestro país se ha denostado este derecho; desde un presidente de la república que señala de mil y un adjetivos calificativos a periodistas, donde señala que los medios de comunicación son vendidos, que dicen mentiras que disfrazan la verdad y que él “tiene otros datos”; desde ahí se está denostando el trabajo que día a día hacen miles de personas que se dedican al periodismo.
Ante un panorama político, social, económico que tenemos, donde habrá cambios en los espacios importantes del país, donde se ha concentrado todo el poder a una sola persona, si hay riesgo de que se siga coartando este derecho consagrado en la constitución, si es posible se siga denigrando la actividad periodística, que se siga amedrentando, amenazado a periodistas por el simple hecho de hacer si trabajo, y no digo que estas amenazas sólo vengan del poder gubernamental a estos niveles, ya que el crimen organizado también ha hecho su trabajo en este sentido.
Pero la ciudadanía no se queda atrás, hasta cierta manera manipulado o mal informada as llamado de todo al periodista “de vendido, de chayotero; de mentiroso” y estos adjetivos son los menos; no es justo que por terceros se denigre una profesión que en algún momento de la historia de México fue considerado el “cuarto poder” si bien los tiempos han cambiado, las maneras de informar han ido transformándose, lo cierto es que hacer periodismo en un país que es de los más inseguros en el mundo para ello, esto resulta ser todo un reto.
Hoy como periodistas como medios de comunicación tenemos la obligación de defender este derecho, de hacerlo válido, pero que, en esta validez, no se amenace, no se asesinen compañeros en el país. La muerte de un periodista es una pérdida, sí para el gremio, en temas de democracia, de gobernabilidad, de equilibrios y es una pérdida que poco a poco puede ir callando las voces de todos.
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