La concepción de la palabra “poder”, suele ser un término al que se le adjudican significados subjetivos, y en algunos casos, ajustados a la comodidad de aquellos que van en búsqueda de él. No obstante, la idea preponderante no descansa en conocer el significado del poder, sino en comprenderlo, y eso implica saber cómo ejercerlo y administrarlo para buscar con progresividad el bien común.
En septiembre del año 2022, los duranguenses presenciamos la transición gubernamental entre una administración pública estatal saliente, y un gabinete fresco entrante, mismo que desde el 15 de septiembre de ese mismo año, ha tomado la dirección del poder ejecutivo del Estado.
Consumado el cambio constitucional de poderes, no transcurrió mucho tiempo para conocer las primeras pinceladas del legado caótico heredado por el sexenio que había concluido. De la manera que, fue suficiente el correr de unas cuantas horas, para que las conjeturas robustecidas por los hechos, enunciaran la crisis financiera en la que se había recibido la entidad.
Del mismo modo, no fueron necesarios muchos días para que fuera de conocimiento colectivo el pésimo estado que guardaban las cosas en materia educativa, como también, fue cuestión de semanas para que detonara una crisis en materia de salud, producto de las negligencias y las malas decisiones en este ámbito, refiriéndonos concretamente al asunto de la meningitis.
Destacar que, la coyuntura de la reflexión que ocupa hoy, no se centra sobre las crisis emanadas de lo que en el pasado se denominó el “gobierno del cambio”, sino en el reconocido mérito que el gobierno entrante ha propiciado para estabilizar aquello que otros ocasionaron.
Frente a un ánimo social molesto, unas finanzas insanas, y demás cargos que le abonan a este caos, el entrante gobernador constitucional de la entidad, el Dr. Esteban Alejandro Villegas Villarreal, ha sabido como generar un círculo virtuoso, del que se percibe y se atestigua resultados que se demandan en un contexto de tales dimensiones.
Algunos, hemos coincidido en que la estructura funcional de la administración pública estatal actual, es una estructura organizada para manejar y resolver crisis de Estado, y ello implica la capacidad de generar un esquema de virtudes, conformado por elementos diferentes, pero compaginados entre sí.
Con el afán de contextualizar al respecto, podemos reflexionar al margen del estado que guardaban las finanzas críticas en las que se encontró el estado. La crisis financiera desde un inicio se atendió y se sigue atendiendo a través de diversos frentes, generando progresivamente resultados en todos y cada uno de ellos.
Es importante señalar que la dinámica de trabajo encabezada por el C. Gobernador, Dr. Esteban Villegas, se desarrolla de manera paralela y correlacionada, pues el mismo gobernador ha enfatizado en que la estrategia pata atender la crisis financiera se resume en dos equipos trabajando, cada uno de ellos concentrado en lo propio, pero conciliando esfuerzos, con la intención de converger en un mismo objetivo.
Por un lado, un equipo que atiende única y exclusivamente el tratamiento en el tema financiero en la ciudad de México, el cual busca la estabilidad que requiere Durango, y, por otro lado, un equipo que será el ente operativo, el cual deberá dar el aporte para realizar los proyectos para el Estado.
Lo suscrito anteriormente, es una reflexión que va más allá de organizar y delegar asuntos para atender temas igual de importantes. Es decir, se trata de un símbolo que denota la comprensión sobre “para lo que sirve el poder”, en ese sentido, el Gobernador y su equipo han comprendido que se encuentran sujetos a una dinámica formada para resolver crisis, así como la de comunicar los resultados, algo que también sabe hacer muy bien el equipo del titular del poder ejecutivo.
Abordar el tema de esta manera, forzosamente nos lleva a dilucidar sobre la importancia del oficio político y el oficio técnico, y por consecuencia, sobre la capacidad del titular del poder ejecutivo estatal para entender la dinámica en ambos casos.
Para efectos de desglosar esta idea, traemos al caso dos ejemplos; el primero, versa sobre la capacidad que el gobernador y su gabinete han mostrado, ya sea para obtener mejorías en temas de salud, resultados en materia de investigación e impartición de justicia, o bien, en el ámbito financiero de los temas educativos. Sobre esto, evidentemente se denota la capacidad de salir avante poco a poco, pero sin conmocionar a quienes se encuentran en primera línea de batalla, como es el caso de quienes realizan tareas en estos mismos ámbitos, esto es una señal de oficio técnico, que se hace acompañar por la fuerza de la política, y no por la política de la fuerza.
Un segundo elemento, es la habilidad del primer priista del Estado para poder acceder al ánimo del presidente de la república a través del secretario de gobernación, Adán Augusto López Hernández. Este hecho, indiscutiblemente es parte del arte del oficio político, sobre todo si consideramos la política como la única ruta para transformar la sociedad a través del dialogo, la institucionalidad, y el digno nivel de miras que debe encontrarse a la altura de las circunstancias.
Al respecto, si pudiéramos hablar de la titularidad del poder ejecutivo estatal, depositada en un solo hombre, podríamos calificar al Gobernador como un hombre estadista, con un equipo estadista, entendido esto, como un calificativo adjudicado en virtud de ver y atender la realidad con responsabilidad, en la búsqueda de la solución de problemas y ponderando el bien común, dejando de lado cualquier ideología políticamente toxica, de divisionismo, o de aislamiento político.
Por naturaleza, el hombre político estadista se considera como tal, no solamente por su legitimidad al llegar al poder, sino también, por la habilidad para entender para lo que sirve el poder. Otro elemento significativo al margen de esta reflexión, es la voluntad para actuar y la capacidad para materializar las intenciones, esta observación es importante, pues generalmente, cuando los gobiernos entrantes heredan el caos generado de gobiernos salientes, se construye una narrativa de búsqueda de culpables del pasado, que al volverse tan repetitivo, se convierte en una línea discursiva para ocultar la falta de resultados de los gobiernos entrantes, por ello, debemos mencionar que este no es el caso, sino por el contrario, la actitud del titular del ejecutivo estatal, siempre ha sido la de actuar con responsabilidad y diligencia para darle vida a la responsabilidad que le fue conferida, sin pretexto y sin recular a pesar de las circunstancias complejas.
Esta reflexión, debe hacernos pensar en la importancia de las fortalezas, oportunidades, debilidades y aptitudes de aquellos que ostentan el poder para realizar tareas de orden público, pues si bien, la democratización del Estado, supone la idea de que “cualquier” mujer u hombre puede participar en las tareas de gobernar, no podemos ignorar que asimilarlo así puede generar circunstancias no deseadas.
Al respecto, el pasado tres de marzo, el Dr. Esteban Villegas Villarreal fue evaluado como uno de los mejores Gobernadores de la república mexicana, una situación que no puede pasar desapercibida, y que también es producto del virtuoso oficio político y técnico del actual gobierno, que hasta este momento así se ha demostrado. Finalmente, cada uno tenemos derecho a nuestros propios datos, cifras y opiniones, pero no a nuestra propia realidad, y en Durango se respiran tiempos prósperos y también se respira una realidad que transita del caos a la estabilidad.