por Eduardo Rodríguez
Seguirán saqueando, pero ahora con blindaje.
Con la reforma que desaparece al organismo autónomo Instituto Nacional de Acceso a la Información (INAI) y sus funciones las asume una nueva secretaría llamada Anticorrupción, el saqueo al dinero público perpetrado en el gobierno anterior quedará impune.
Cierto, las reformas en fase de aprobación en el Congreso son para centralizar poder y ocultar información a los ciudadanos cuando perjudique al gobierno y a su partido, pero también blindarán a los responsables de los mayores robos registrados contra la nación.
La titular de la Secretaría Anticorrupción, Raquel Buenrostro, fue el brazo derecho de López Obrador cuando centralizó las compras del gobierno federal en la Oficialía Mayor de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), cargo que ocupó Buenrostro en el primer año de la pasada administración.
Buenrostro era la encargada de la compra -entre otras cosas- de medicinas, y la falta de oncológicos fue la causa de muerte de cuando menos mil 700 niños en ese periodo, de acuerdo con el Centro Nacional para la Saludo de la Infancia y Adolescencia (Censia), según el Financiero en agosto de 2022.
Hoy, ella es la encargada de la presidenta Sheinbaum de investigar y promover las sanciones contra la corrupción. Nada de instituciones autónomas que informen datos desagradables al gobierno y a Morena, ni ciudadanos metiches que evidencien la corrupción de los que son “diferentes” e “incorruptibles”.
Con las reformas que AMLO le encargó impulsar a Claudia Sheinbaum y a los congresistas de Morena nos quedaremos sin saber qué pasó en Pemex, dónde se registró la mayor sangría de recursos públicos de la historia nacional.
Pemex perdió, México perdió, las y los mexicanos perdieron miles de millones de dólares. Pero alguien ganó.
Tan sólo en el sexenio anterior de López Obrador, Hacienda le aportó a Pemex la “módica” cantidad de un billón cuatrocientos mil millones de pesos ( $1,400,000,000,000). ¿Cuánta obra pública, hospitales, escuelas, equipamiento para clínicas o adquisición de medicamentos pudiera ejecutarse con tanto dinero prácticamente a la basura?
¿Cómo puede ser posible que al extraer 1.8 millones de barriles de crudo y condensados por día a lo largo de seis años, no le deje ni un centavo de renta petrolera al país? Eso sí, Pemex le debe el triple de dinero a sus proveedores, que hace seis años.
¿El dinero que se invierte en Pemex lo perdió el gobierno federal? No, lo perdimos todos. Absolutamente todos.
Pero alguien ganó. Amigos, parientes, funcionarios y compadres. No sólo fue dinero, sino adulteraciones criminales perpetradas por funcionarios del gobierno pasado, donde la ahora secretaria Anticorrupción jugó un papel de primera linea.
Asesinaron a 12 personas en el hospital de Pemex en Villahermosa porque les inyectaron medicina barata, adulterada con plena conciencia de lo que hacían. ¿Porqué el gobierno adulteró la medicina que había comprado? Ahí hay una corrupción criminal que se repitió durante la pandemia y alrededor de 234 mil personas pudieron haberse salvado, pero murieron.
Se robaron hasta la leche subsidiada para los niños y los ancianos y ahora hacen reformas que impiden a los ciudadanos conocer qué hacen con el dinero que administran.
Las reformas que aprobará Morena en las cámaras del Congreso de la Unión eliminarán el acceso público a la información y el gobierno se encargará de investigarse a sí mismo. Y si por algún desliz llega una denuncia incómoda ante un juez, también hay un filtro político que garantiza la impunidad a funcionarios de Morena.
Ya vimos que para la selección de perfiles para el Poder Judicial no importarán los méritos, sino la militancia política. En fin, es el país que están construyendo Claudia y compañía. Por triste, lamentable y miserable que este sea.
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