MARIANO ALVARADO
Aunque todavía se aferran a un clavo ardiendo, la gente de Rafael Mier puede llegar a la candidatura a rector, yo creo que no, porque déjeme informarle lo que ocurrió.
Aprovechando la estancia en Teneraca de la presidenta Claudia Sheinbaum, lograron entrevistarse con reducidas comisiones para exponer cada quien su derecho al registro.
Ya antes la comisión electoral lo había negado a Rafael Mier, aduciendo entre otras anomalías, que muchas firmas eran ilegibles, apócrifas, que muchos nombres eran de alumnos que no estudiaban, de profesores que no enseñan.
La Presidenta recogió la documentación que cada fracción entregaba y dispuso elementos de su confianza para fallar en la controversia.
El fallo fue, que las firmas de Ramón García eran auténticas, que estaban emitidas en tiempo y forma.
Y que en cambio en las de Rafael Mier había algunas no del todo claras, que adolecían de muchas dificultades.
Entre otras, que no eran 500 firmas, sino que, ya descartado las negativas, faltaban 16.
Los de Mier alegaron que en un universo de 500 hombres y mujeres no tenía caso fijarse en 16 elementos, que era cantidad minúscula y que debiera darse la oportunidad a los dos de jugársela.
Consultados con la comisión electoral, los de la Ciudad de México decidieron que la convocatoria es la convocatoria y según la convocatoria, faltaban 16 de revisar.
Y que si hacían esa excepción tenían que hacerla también con los de Ramón García y así se iba esto con el cuento de nunca acabar.
Aunque a regañadientes, los de Rafael Mier aceptaron que el recuento no los favorecía y sólo se inclinaron al fallo que otorgue la comisión electoral, que como se dice, estaba a favor de Ramón García.
Fue entonces que los contras del galeno decidieron ajustarse a lo que marcara el amparo, cuyo fallo se conocería hoy o mañana y sujetarse a él.
Pero flota en el ambiente que el amparo favorecerá también a Ramón García y que Rafael Mier quedará como un candidato que hizo un magnífico papel, pero perdió.
Estos casos se han repetido hasta donde recordamos en dos ocasiones, con Juan Francisco García Guerrero, despedido en automática asamblea en un recuento de voto por voto, que favoreció al doctor Jorge Ramírez Díaz y quedó investido en la categoría de rector interino.
Días después se presentó como candidato único y Juan Francisco García Guerrero renunció a la rectoría y a sus clases que lo habían elevado a la categoría del togado más joven del mundo.
El otro caso fue de José Ramón Hernández Meraz, pero mañana se lo detallamos con más tiempo y más espacio.
Catarsis
Por: Felipe CorreaDiez instituciones financieras legalmente constituidas fueron víctimas de suplantación de identidad.En México, la confianza también cotiza… y...