Por: Jorge Anima
Morena en Durango: entre el músculo territorial y la prueba de la unidad
El presente texto es a partir de una plática que tuve con Lulú García, presidenta estatal de morena hasta octubre del 2027, y a partir de ellos realizo las siguientes reflexiones, de una mujer inteligente y organizada, técnica, con metas y rumbos claros, incluso ya con trabajo con perspectivas hacia el 27 y 28.
En política no basta con presumir el poder que se ostenta a nivel nacional; el verdadero reto está en trasladar ese capital a lo local. La entrevista con Lulú García, presidenta estatal de Morena en Durango, deja entrever un partido en plena expansión, pero también frente a una de las pruebas más complejas de su corta historia: convertirse en estructura sólida y no solo en movimiento electoral de coyuntura.
García sostiene que la aprobación nacional de la Cuarta Transformación ha permeado en Durango. Morena se alimenta de esa inercia, pero no puede vivir únicamente de la popularidad presidencial. Su proyecto territorial se traduce en cifras: 1,300 comités seccionales, a lo largo y ancho del territorio estatal, que la misma Lulú recorre, los que en teoría deberían construirse con base en procesos democráticos. El número impresiona; la pregunta incómoda es ¿cuántos de esos comités operarán como verdaderos motores de organización ciudadana y cuántos quedarán como simples registros burocráticos?
La dirigente estatal sabe que el momento actual se basa en dos claves: unidad e institucionalidad, mediante planeación y territorio, La primera es un reto en un partido que congrega corrientes dispares, con intereses que suelen chocar cuando llegan los tiempos de candidatura. La segunda es un mensaje político claro: apagar la tentación del personalismo y apostar por el partido como institución.
El gran dilema de Morena en Durango no es crecer, sino crecer ordenadamente. Y en ese matiz se juega buena parte de su permanencia. La popularidad presidencial no será eterna; el futuro dependerá de si logra consolidar una maquinaria organizada y cohesionada o si termina diluyéndose en la lucha interna.
La entrevista con Lulú García abre una ventana al presente y al futuro del partido: unidad frente al choque de egos, estructura contra la improvisación, institucionalidad frente a a liderazgos de humo. Morena tiene en sus manos la posibilidad de convertirse en fuerza política dominante en Durango, aunque el desenlace dependerá de cómo logre administrar sus fortalezas, superar sus contradicciones y saber sortear «atinadsmente» las coyunturas particulares de la politica
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