Por: Eduardo Rodríguez
Pobre y triste primer año.
El primer año de la presidenta Claudia Sheinbaum ha sido de malo a malito, muy similar al de AMLO, sobre todo en hacer de la mentira y medias verdades la piedra angular del ejercicio de gobierno.
Presentan datos sesgados -o sea, mentiras- para confundir al ciudadano, por ejemplo, señalan que bajaron los homicidios dolosos, pero no hablan del incremento en las cifras de desaparecidos; mencionan que ya casi no hay desabasto de medicamento, pero omiten señalar que no se les paga a los laboratorios y por ello, no abastecen ni de medicinas y tampoco de insumos médicos.
Parece que un mal que comparten quienes dirigen las dependencias, ya sea por instrucción o porque así es el modus operandi de los cuatroteistas, es el de no pagar por servicios contratados o por productos requisados. Por lo anterior, organismos como el ISSSTE, IMSS-Bienestar y hasta Pemex, han sido señalados.
Al hablar del inédito endeudamiento que acumulan los gobiernos de la 4T, Sheinbaum culpa a Felipe Calderon y a Enrique Peña Nieto, sin embargo, las decisiones de política fiscal, contratación de deuda y distribución del presupuesto público nada tiene que ver con ellos, ni con nadie, más que con la propia 4T. No obstante, lo que si parece presentarse cada vez más, son las voces al interior que describen como un “barril sin fondo” el hecho de seguir sosteniendo los programas sociales impulsados por Andrés Manuel López Obrador.
Y es que no es tema menor, pues derivado de ello, el gobierno de Sheinbaum prácticamente se encuentra comprometido, lo que ha impedido que la presidenta logré ponerle su sello a esta administración y pareciera más una continuación total del régimen lopezobradorista.
Además, Claudia presume del nuevo Poder Judicial que ahora es del pueblo, pero omite señalar que hubo un nivel de abstencionismo del 90 por ciento en la elección y el 10% restante de los empadronados que votaron lo hicieron con el acompañamiento de la musica de los acordeones que implicó un fraude electoral sin igual en la historia democrática de México.
Con las reformas a la Ley de Amparo se fortalece el autoritarismo al dejar en total estado de indefensión a los ciudadanos ante el avasallamiento del poder público. Los derechos humanos de los mexicanos quedarán en entredicho.
Presume Claudia que ya no hay corrupción cuando ha salido a la luz todo el asunto del huachicol fiscal que implico en una primera evaluación, un daño al erario de más de 500 mil millones de pesos, ademas de muertos, desaparecidos, suicidios y fugas de varios delincuentes, amén de que los peces gordos siguen despachando en el Senado o disfrutando de lo mal habido en sus haciendas.
Gracias a la fiereza de la autoridad… estadounidense… conocemos como los narcopolíticos de la 4T han sido cómplices del crimen organizado y hoy, gracias a las redes sociales, ha salido a la luz que aquellos que se decían diferentes, son peores a quienes les antecedieron.
Dicen que siempre sale a la luz la podredumbre y al parecer, seguirá brotando por las alcantarillas del oficialismo. Cada vez hay más evidencias, más implicados y más impunidad. Todo es tapadera y complicidad mientras no se haga algo contundente contra los bandidos y corruptos que nos gobiernan.
El México del que hablan en las mañaneras de Palacio Nacional es irreal, son castillos en el aire, es una farsa, una historieta, un cuento mal contado… es el país que ha generado la corta visión de la autodenominada Cuarta Transformación y que Claudia, lejos de modificar el rumbo, ha perpetuado el retroceso y legitimado la corrupción.
El primer año de gobierno de Sheinbaum ha sido triste, pobre en resultados y limitado por la complicidad y sumisión a su mentor. Ya se le fue un año, y nada nuevo bajo el cielo mexicano.
@eduardguezh
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