Este lunes, el mega bloqueo carretero que afectó a todo el país, nos recordó, lo frágil que es la gobernabilidad, cuando los conflictos escalan, sin una intervención oportuna de parte de las autoridades, quienes sabían lo que se venía y aún así, se negaron a actuar, por lo que los cierres en 25 estados, dejaron ver que los caminos siguen siendo la válvula de presión preferida para grupos sociales que sienten que las instancias correspondientes, sólo escuchan cuando las vías de comunicación son bloqueadas.
El impacto político ha sido inmediato para el gobierno federal, el cual sostiene que detrás de las demandas de los transportistas que -exigen mayor seguridad en carreteras-, hay intereses políticos, de ahí que el bloqueo precalezca en gran parte de México, afectando el comercio, el transporte y muchos sectores más, dejando al descubierto la incapacidad para anticipar y gestionar conflictos, afectando así a millones de mexicanos que ni la deben, ni la temen, pero que son parte del daño colateral.
Según datos oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en carreteras de México, se registran hasta 25 atracos por día, de los que más del 85% se realizan con violencia, siendo las carreteras estatales, las de mayor incidencia tienen con un 66.29 por ciento, mientras que las federales, registran 33.71%, generando pérdidas de miles de millones de pesos, cifras que evidencian el desespero de transportistas y el porque de estas medidas tan radicales.
Económicamente, las pérdidas se acumulan en cuestión de horas, por ejemplo, transporte detenido, mercancías retrasadas y servicios paralizados. Pero lo más delicado no son los números, sino el mensaje político que se envía: que México sigue siendo un país donde el Estado de derecho puede congelarse con un puñado de vehículos atravesados en una carretera federal, por más justificada que sea la demanda de quienes deciden alzar la voz de esa forma.
Por ahora, la población afectada se encuentra atrapada entre un gobierno federal que no reacciona a tiempo y grupos que recurren al cierre de vías de comunicación, al menor pretexto, aunque en este caso, ellos invitaron a las autoridades a negociar y estas no accedieron, lo que tiene a buena parte del país paralizado y es probable que esa inestabilidad social, se extienda por varias horas o días más.
A partir de las graves afectaciones que ha dejado este bloqueo nacional, es tiempo que el gobierno federal, impulse a mejores interlocutores que ayuden a resolver el conflicto, pues está claro que hasta ahora, a los que mandaron, fracasaron en su intento, por lo que lo menos que se puede hacer, es minimizar la movilización, la cual amenaza con subir de intensidad, mientras que hay quienes buscan darle una responsabilidad política al asunto.
SENA DE NEGROS
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