La presidenta Claudia Sheinbaum cuestionó el informe de la ONU sobre desapariciones, al señalar que el documento presenta cifras “extrapoladas” que no reflejan con precisión la realidad del país.
Durante su posicionamiento, explicó que el desacuerdo del gobierno mexicano radica en la metodología utilizada por el organismo internacional, ya que —según dijo— se habrían hecho estimaciones a partir de datos parciales, lo que genera conclusiones que consideran incorrectas.
Sheinbaum aseguró que su administración cuenta con cifras oficiales y mecanismos propios para el registro de personas desaparecidas, los cuales, afirmó, permiten un seguimiento más puntual y confiable de los casos.
El señalamiento surge luego de que el informe de la ONU encendiera alertas sobre la magnitud del problema en México, lo que reactivó el debate público sobre la crisis de desapariciones y la forma en que se mide.
Mientras el gobierno defiende sus datos, especialistas y organismos internacionales insisten en la necesidad de fortalecer los sistemas de registro y transparencia para dimensionar con mayor precisión el fenómeno.
El tema sigue abierto.
Más allá del cruce de posturas, el fondo es el mismo: entender con claridad la dimensión real de las desapariciones en México.




