Lo que se promovía como un tratamiento “de bienestar” hoy está bajo investigación tras registrarse al menos seis fallecimientos en Hermosillo, en un caso que ya apunta a posibles negligencias médicas y riesgos sanitarios graves.
De acuerdo con autoridades de salud, se han identificado al menos nueve casos relacionados: seis personas murieron, una permanece hospitalizada en estado grave y dos más fueron dadas de alta tras presentar mejoría.
Todas las víctimas habrían recibido soluciones intravenosas preparadas y administradas por un mismo médico en una clínica privada, donde estos “sueros vitaminados” eran mezclados de forma individual para cada paciente.
Las investigaciones ya están en curso. La Fiscalía de Sonora ha abierto carpetas por cada caso, mientras que autoridades sanitarias aseguraron medicamentos, expedientes clínicos y muestras de los sueros para analizar si hubo contaminación, alteración de sustancias o mala práctica médica.
Incluso el establecimiento fue clausurado y se mantiene bajo resguardo mientras avanzan los estudios de laboratorio que buscan determinar qué provocó las muertes.
Autoridades han sido enfáticas: estos tratamientos no son inofensivos.
Aunque se promocionan como terapias para “revitalizar” o mejorar la salud, su aplicación sin control médico riguroso puede provocar reacciones graves, fallas orgánicas e incluso la muerte.
El caso ya encendió alertas a nivel nacional.
Más allá de la investigación, deja una advertencia clara: los llamados “sueros vitaminados” pueden representar un riesgo real cuando no hay regulación ni supervisión adecuada.




