Ariadna, Alito, Romero y Máynez
Por: Eduardo Serrano
La pelea entre dirigencias nacionales de los partidos del Ambiente Político, se está poniendo muy intensa. Lo que viene en el 2027, no es cosa menor, por eso se tunden entre ellos, sacándose los “trapitos al sol” los unos a los otros. Así es como se va escribiendo la historia de Ariadna Montiel, Alejandro Moreno Cárdenas, Jorge Romero Herrera y Jorge Álvarez Máynez. Empecemos por Ariadna, la recién estrenada presidenta nacional de MORENA, quien pagó el noviciado en la marcha de Chihuahua, donde, evidentemente, no logró el objetivo, siendo rebasada por la operación política de la gobernadora Maru Campos, quien supo aplicarse para reducir el impacto de la presencia cuatroteísta en el “Estado Grande”, indicándoles dos cosas: uno, que esa será la tónica en el proceso electoral, y dos, que el panismo defenderá con todo, su bastión fronterizo.
Ariadna ha pugnado por mantener la alianza electoral con el PT y el Verde; se ha reservado el derecho de admisión de personajes como Jorge el “Travieso” Arce. Para su fortuna, a ella le van a colgar la medallita de la renuncia de Sergio Mayer, y será la culpable de acabar con la dinastía Monreal en el gobierno de Zacatecas. Montiel ha mantenido la misma narrativa de su antecesora, Luisa María Alcalde, pero sin la misma elocuencia. Esto lo ha aprovechado el jefe nacional panista, Jorge Romero Herrera, quien, prácticamente, no pela a la morenista, ya que enfoca sus baterías directamente sobre la presidenta Sheinbaum, quien un día sí, y el otro también se sube al debate político, como si no hubiese una Nación que gobernar.
Aunque tiene muchas cosas por pulir, Jorge Romero se ha mantenido firme en la recuperación de la esencia blanquiazul. Le da su lugar a los liderazgos que luchan en el Congreso de la Unión; defiende a capa y espada la causa chihuahuense, mientras golpea de manera constante a MORENA por el caso Sinaloa, con el término de “narcopartido”, un mote que afecta sensiblemente a la 4T, tal como lo hace Alejandro Moreno, presidente del PRI, quien lo ha dicho hasta el cansancio, atrayendo reflectores internacionales. A pesar del complejo panorama nacional del tricolor, Alito con su beligerancia, enciende los humores morenistas que al engancharse con su narrativa, se provocan un severo desgaste. ¿Quién iba a pensar que este personaje lograría desestabilizar el discurso de la transformación? Aunque para muchos, Alito es un verdadero “higadito”, su presencia incómoda para el poder, le es muy útil a la oposición.
Entre lo trivial y lo relevante, Jorge Álvarez Máynez, dirige Movimiento Ciudadano. Así como en un extremo, defiende los manglares de Mahahual en Quintana Roo, en el otro extremo, manifiesta su afición al Arsenal y a los Pumas. Quizás el público a quien se dirige Máynez, acepta su estilo de liderazgo, pues en los últimos años, el movimiento naranja ha tenido un notable crecimiento electoral. En fin, ellos son los que tienen las riendas de los partidos políticos; para usted, ya en serio, ¿quién es el mejor dirigente: Ariadna, Alito, Jorge Romero o Máynez?
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