Hospital Municipal del Niño 460: el legado de Toño
Por: Eduardo Serrano
Sin que sea, propiamente, una de las obligaciones del Gobierno Municipal, Toño Ochoa se echó a cuestas una gran responsabilidad en materia de salud. No fueron pocos los que pensaron que el alcalde capitalino se daría “un disparo en el pie”, al ver las dificultades por las que atraviesa nuestro país en ese rubro, con las evidentes carencias en medicamentos y la deficiente atención médica. Sin embargo, la solución a las necesidades de las familias duranguenses, para el edil, estaba por encima de las limitaciones presupuestales. A un año de su nacimiento, el Hospital Municipal del Niño 460, constituye uno de los legados más importantes de Toño Ochoa, en su paso por el Ambiente Político de la Presidencia Municipal.
De acuerdo con el Dr. Juan Esteban Aguilar, director de Salud Pública en el gobierno de Ochoa, en su primer año, el Hospital Municipal del Niño 460, atiende a cerca de 42 mil pacientes, con un trato digno en instalaciones de muy buen nivel, ubicadas en la colonia Isabel Almanza, una zona estratégica que acerca los servicios a familias en condiciones de mayor vulnerabilidad. Dichas instalaciones, ya son propias del Municipio, algo que se debe aquilatar, puesto que, durante más de 30 años, la atención médica a la niñez, se otorgaba en espacios rentados, con toda la carga financiera que eso implicaba. Ahora, las instalaciones propias, garantizan cercanía en la prestación de servicios de urgencias, consulta externa y más de 20 especialidades pediátricas, las 24 horas del día, los 365 días del año, con beneficios a presentes y futuras generaciones.
Este legado de Toño Ochoa, también da soporte a lo que no alcanzan a cubrir instituciones de Salud Pública como el IMSS e ISSSTE, así como el Hospital Materno Infantil, es decir, de ninguna manera se trata de una ocurrencia del presidente municipal, sino de una respuesta visionaria a la alta demanda de atención pediátrica de Durango capital, con médicos y especialistas comprometidos con su vocación, lo cual ha sido reconocido por madres y padres de familia, quienes han visto paso a paso la recuperación de sus hijos, sin lastimar sus bolsillos, ni empeñando su patrimonio para darle alcance a costosos tratamientos. En el Hospital Municipal del Niño 460, hay calidad en el servicio, atención digna y responsabilidad social.
Los retos de un municipio en crecimiento, como lo es Durango, son muchos y muy variados. Por supuesto, hay mucho por hacer en diversas áreas que son, absolutamente, parte de las obligaciones constitucionales de la Administración Municipal. El Gobierno de Toño Ochoa va en ese camino, resolviendo el rezago en pavimentación, con metas complejas, pero que demostró en su primer temporada, que con voluntad, eran alcanzables. En cuando a los servicios públicos, los avances son consistentes. Respecto a los agua potable y alcantarillado, los resultados son totalmente visibles. Las áreas de nueva creación, están bajo el escrutinio de la sociedad con altas expectativas. Pero, en materia de salud, el Hospital Municipal del Niño 460, como legado de Toño Ochoa, indiscutiblemente, está dejando una huella imborrable en la memoria de los duranguenses.
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