Por: Eduardo Rodriguez
Morena decretó el salario, el crimen tomó las carreteras y Durango paga la factura.
Hay una operación política que se repite con cansina frecuencia en México: tomar un problema que viene de arriba, envolverlo en narrativa local y entregarlo como culpa del adversario. Las cortinas que bajan en el Centro Histórico de Durango, imagen real, innegable y dolorosa, se usan como arma de desgaste contra el mandatario estatal con una lógica tan simple como falsa: si hay cierres, es su culpa.
Esa conclusión merece ser confrontada con los hechos.
El fenómeno no es local: es nacional y estructural. México cerró 2025 con más de 25 mil empresas desaparecidas del registro formal del IMSS, el peor retroceso en dos décadas, impulsado por incertidumbre jurídica, inseguridad y altos costos operativos. Achacarle a un gobernador lo que produce una política económica federal es, en el mejor de los casos, ignorancia; en el peor, deshonestidad calculada.
¿Y cuáles son esas políticas? Desde 2018, el salario mínimo ha acumulado un incremento del 148 por ciento, hasta los 315 pesos diarios vigentes. En términos absolutos suena a justicia social. Pero un trabajador puede costar entre 38 y 50 por ciento más al patrón que lo que él recibe en nómina, una vez sumadas cuotas al IMSS, Infonavit, impuesto sobre nómina y prestaciones. Y a cada incremento decretado por Morena, no ha correspondido un solo incentivo fiscal real para las micro y pequeñas empresas. El Instituto Nacional del Emprendedor fue eliminado en 2019 sin reemplazo.
La segunda presión viene de la inseguridad en carreteras, responsabilidad federal. Los asaltos al transporte, donde alimentos y bebidas concentran el mayor porcentaje del robo de carga, encarecen frutas, verduras y materias primas a lo largo de toda la cadena de suministro. El tomate saladet subió 61 por ciento, el limón 38 por ciento. Ese encarecimiento lo produce el crimen organizado que opera con una impunidad que el gobierno de Morena no ha logrado desmantelar.
Mientras ese entorno nacional ahoga a los comercios, el gobierno estatal ha hecho lo que debe hacer: atraer inversión. Durango tiene hoy 28 proyectos en operación o construcción, más de 8 mil millones de dólares comprometidos y más de 16 mil empleos directos generados, lo que lo posiciona entre los primeros cinco estados del país en captación de inversión extranjera.
El cierre de cortinas duele. Cada local vacío es una historia familiar truncada. Pero esas cortinas las bajaron el salario mínimo sin gradualidad sectorial, las carreteras en manos del crimen, la inflación alimentaria fuera de control y la ausencia de programas federales de apoyo a la microempresa. Culpar al gobernador por todo eso no es análisis: es política. Y la política que miente sobre las causas, jamás resuelve los problemas.
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