Por Ricardo López Pescador
La democracia ha demostrado ser el sistema de gobierno con mayores virtudes y fortalezas para garantizar el desarrollo humano, es el tipo de gobierno que garantiza las libertades que permite a las personas construir de mejor manera sus proyectos de vida en los ámbitos personal y colectivo.
Cuando la democracia funciona bien las sociedades están mejor preparadas para ampliar las oportunidades, el desarrollo humano y la democracia caminan de la mano, sintonizados generan condiciones de progreso para la mayoría de los gobernados.
Desde sus orígenes la democracia propicia la deliberación, el contraste de las ideas y la toma de acuerdos de manera colectiva. El Estado democrático toma decisiones colectivas que se traducen en bienes públicos, políticas eficaces y la garantía de derechos.
Sin embargo, hay vemos como sociedades que han vivido largos períodos de tempo con gobiernos de signo democrático manifiestan insatisfacción con el funcionamiento de las instituciones y por la falta de resultados apropiados. Parece que la democracia no esta generando el agrado que esperan los ciudadanos.
Hoy se observa en distintos países que las minorías sociales no se sienten representados por las decisiones impuestas por las mayorías, los beneficios económicos se distribuyen de manera desigual, pocos acumulan mucho, mientras la mayoría accede a poco.
Esta es la etapa histórica en que mas personas viven bajo gobiernos elegidos democráticamente, en elecciones donde los electores tienen varias opciones para elegir y las reglas electorales generan condiciones de igualdad a todos los competidores, pero paradójicamente es cuando se intensifican problemas como la inseguridad, la violencia, la migración, la pobreza y la intolerancia.
Según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo 2026 (PNUD) las democracias enfrentan nuevas presiones que ponen en riesgo su vigencia tales como la polarización política, esa que nuestro país es promovido desde el poder presidencial, en lugar de construir la unidad mediante el dialogo y los acuerdos para que todos se sientan escuchados. Otra presión la ejercen las economías ilícitas y el crimen organizado que cada día aumenta su influencia en la toma de decisiones políticas y en la vida social.
La incertidumbre económica es otro factor que afecta a la democracia, lo que desean los ciudadanos son oportunidades para tener una vida estable, con empleo, servicios y derechos con certidumbre para sus familias. También desdibuja la democracia, la migración creciente de grupos y familias que se ven obligadas a abandonar sus lugares de origen por la violencia y la falta de opciones para una vida estable, dirigiéndose a lugares donde no encuentran condiciones para ejercer sus derechos fundamentales.
También las crecientes tensiones geopolíticas afectan el normal desarrollo de la democracia, hay una incertidumbre internacional creciente no solo en términos de conflictos bélicos, sino en la escasez de recursos necesarios para producir satisfactores humanos. No se puede omitir en estos riesgos la incertidumbre que genera la Inteligencia Artificial y las plataformas digitales que están transformando la interacción humana, el espacio público y es predecible que influyan en el desarrollo de la vida política.
Mientras los problemas que impactan la vida democrática avanzan, los gobiernos no están generando los resultados que exigen las demandas sociales, de ahí que la desconfianza en la democracia es creciente. La desigualdad social y económica aumenta las dificultades para fortalecer la democracia.
El dilema no está en pensar si se desecha la democracia por sus magros resultados para sustituirla por otra forma de gobierno, sino en reconstruirla mediante el fortalecimiento de sus principios e instituciones, fortaleciendo las libertades políticas y el estado de derecho para que el poder se ejerza en beneficio de las mayorías.
Acelerar la recuperación de la democracia es una necesidad, de lo contrario se corre el riesgo de caer en el autoritarismo que promete -sin sustento- soluciones inmediatas para conseguir adherencias de los segmentos sociales mas vulnerables. Las expectativas de los ciudadanos solo las puede cumplir la democracia para lo que se necesita consolidarla a partir de superar los desafíos que la acechan, porque la tentación autoritaria es la salida falsa, la mas agria y tormentosa para el desarrollo de las sociedades.
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