La implementación de cruceros “uno y uno” en el primer cuadro de la ciudad ha comenzado a dar resultados en materia de seguridad vial, al registrar una disminución de accidentes en zonas donde anteriormente se reportaban percances frecuentes.
Enrique Muñoz, subdirector de Vialidad de la capital, explicó que la estrategia forma parte del proyecto para consolidar una “zona 30” dentro del Centro Histórico de Durango, un esquema de movilidad urbana que limita la velocidad máxima a 30 kilómetros por hora con el objetivo de reducir riesgos para peatones, ciclistas y automovilistas.
Dijo que los cruceros fueron instalados tras un análisis técnico en puntos con alta incidencia de accidentes, particularmente en la zona norte del primer cuadro, donde se presentaban choques constantes e incluso volcaduras. Esto porque el sistema “uno y uno” obliga a los conductores a alternar el paso en cruces donde no es viable la instalación de semáforos por condiciones de infraestructura o flujo vehicular, lo que permite mantener control en la circulación sin recurrir a obras de mayor complejidad.
La medida responde a una tendencia creciente en ciudades que buscan “pacificar” el tránsito en zonas de alta afluencia peatonal, especialmente en centros históricos, donde la convivencia entre vehículos y personas suele elevar el riesgo de incidentes.
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