El cierre de dos negocios del sector de alimentos y bebidas en una misma semana en la capital duranguense encendió señales de alerta entre empresarios locales, al considerar que la desaparición constante de establecimientos refleja un entorno económico complejo para el comercio formal.
La presidenta del Consejo de Empresarios Jóvenes, Karen Rivas, advirtió que este fenómeno no debe asumirse como algo habitual, al señalar que cada vez es más frecuente observar cortinas cerradas en distintos giros comerciales de la ciudad, no solo en restaurantes o bares.
Explicó que el impacto de estos cierres trasciende a los propietarios, ya que involucra a trabajadores que pierden su fuente de ingreso, familias que dependen de esos empleos y proveedores que dejan de tener actividad comercial con esos negocios.
La representante empresarial consideró que esta tendencia debe analizarse a fondo para identificar las causas, entre ellas factores como la desaceleración económica, el incremento en costos operativos y cambios en los hábitos de consumo.
Indicó que normalizar el cierre de negocios podría debilitar el ecosistema económico local, por lo que insistió en la necesidad de fortalecer estrategias de acompañamiento, capacitación y condiciones que permitan la permanencia de las micro, pequeñas y medianas empresas en Durango.
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