Cuando la feria villista 2026 también hace política.
Juvenal Rosales Flores
Acontecer Políticos
Antes de que se corten los listones, de que se enciendan las luces de la megavelaria y de que miles de familias duranguenses recorran los andadores de “La Villista 2026”, conviene detenerse a reflexionar sobre lo que realmente representa la Feria Nacional Francisco Villa para Durango.
Sin duda, durante muchos años, las ferias fueron vistas únicamente como espacios de diversión, conciertos, juegos mecánicos, gastronomía y espectáculos que eran suficientes para medir su éxito; pero los tiempos han cambiado con una sociedad cada vez más exigente.
Por eso, hoy la realidad es distinta, la feria de la ciudad, también se ha convertido en un indicador de la capacidad de todas las autoridades involucradas para organizar eventos de gran escala, atraer turismo, impulsar la economía local y proyectar una buena imagen del estado.
La Villista inicia este 17 de julio y concluirá el 2 de agosto con una cartelera artística, deportiva, ganadera y cultural que busca consolidar a Durango como uno de los principales destinos turísticos del norte del país. Además de los conciertos, incorpora actividades familiares, transporte gratuito y nuevas atracciones para ampliar la oferta al público.
Pero, una feria no se mide únicamente por el artista que llena un escenario o por el espectáculo de moda, se evalúa por la seguridad que ofrece a las familias, por la limpieza de sus instalaciones, por la movilidad, la atención médica, la protección civil y la capacidad de que miles de personas disfruten del evento sin contratiempos.
También representa una oportunidad económica que no debería desperdiciarse,hoteles, restaurantes, taxistas, comercios, artesanos y prestadores de servicios esperan que estas semanas signifiquen un respiro para sus ingresos. Sin embargo, algunos sectores comerciales han advertido que aún no perciben un repunte significativo en las ventas y que los costos para participar dentro del recinto continúan siendo elevados.
En términos políticos, la feria es uno de los escaparates más importantes del año. Es el punto de encuentro donde coinciden autoridades de los tres órdenes de gobierno, empresarios, dirigentes sociales y actores políticos de todos los partidos, donde enlos pasillos, muchas veces se construyen acuerdos que difícilmente aparecen en los discursos oficiales o en los escritorios.
No será extraño ver desfilar a quienes aspiran a futuras candidaturas para diputadoslocales y federales, donde las sonrisas, los saludos, las fotografías y los recorridos formarán parte de la comunicación política. En una feria también se mide cercanía con la gente, capacidad de convocatoria y presencia pública.
Sin embargo, el ciudadano espera algo más que imágenes para las redes sociales, espera que el ambiente festivo refleje una ciudad ordenada, segura y con capacidad para recibir visitantes de otras entidades. La mejor promoción turística no la hace un espectacular ni una campaña publicitaria; la hacen quienes regresan a casa con una buena experiencia.
En un contexto donde los estados compiten por atraer inversiones, turismo y eventos nacionales, la imagen que proyecte Durango durante este tiempo tendrá un impacto que va más allá de los diecisiete días de fiesta. Cada visitante satisfecho se convierte en un promotor del estado.
Durango tiene la oportunidad de demostrar que puede organizar una feria competitiva a nivel nacional. Cuenta con infraestructura, una cartelera atractiva y una tradición que forma parte de su identidad. Ahora corresponde que la organización esté a la altura de las expectativas.
Porque, al final, “La Villista 2026” no sólo celebra el aniversario de Durango; cuando se apaguen las luces del recinto ferial y concluya la celebración, quedará una evaluación que no harán los organizadores ni los políticos, sino la propia sociedad. Porque La Villista es mucho más que una feria es la gran vitrina donde Durango muestra su capacidad, su identidad y su futuro.