Durango y el costo de depender de la Federación.
El presupuesto apenas crece mientras el Gobierno estatal busca fortalecer sus finanzas.
Por: Alejandro Flores de la Parra
En política, como en las finanzas, no todo lo que aumenta alcanza. Durango enfrenta una paradoja presupuestal: mientras el Gobierno estatal busca fortalecer sus ingresos y ordenar sus finanzas, el crecimiento de los recursos federales proyectados para 2027 ofrece un margen considerablemente menor al que sugieren las cifras.
El gasto federalizado pasaría de 43 mil 887 millones de pesos en 2026 a 46 mil 67 millones en 2027. Un incremento nominal de 4.97% que, descontando una inflación estimada de 3.5%, representa apenas 1.42% de crecimiento real.
Pero existe un dato todavía más revelador: el 83% de los ingresos previstos en el presupuesto estatal de 2026 proviene de fuentes federales. Solamente el 17% corresponde a ingresos propios.
Esta dependencia explica por qué cualquier ajuste en las participaciones puede alterar las finanzas de Durango, especialmente cuando llega al cierre del ejercicio fiscal, con compromisos laborales, educativos y de salud que no admiten postergaciones.
No hablamos de un riesgo hipotético. En 2024, el gobernador Esteban Villegas reportó ajustes acumulados por mil 600 millones de pesos; en 2025 señaló reducciones cercanas a los dos mil millones. Son cifras denunciadas por el Ejecutivo estatal que evidencian la importancia de contar con mecanismos de previsión ante las variaciones de los recursos federales.
En ese contexto, cobran relevancia las decisiones de la administración estatal: mantener el presupuesto base cero, establecer controles mensuales del gasto y prever anticipadamente las obligaciones laborales. Además, para 2026 se presupuestó un incremento de 25.1% en ingresos propios respecto de lo estimado para 2025.
La disciplina financiera no construye carreteras por sí sola, pero permite planearlas sin comprometer irresponsablemente el futuro.
Por ello resulta significativa la expectativa de Villegas de llevar el presupuesto total estatal, actualmente cercano a 52 mil millones, hacia los 54 mil millones en 2027, mediante mayor recaudación y transferencias federales. Una proyección distinta del gasto federalizado, que refleja el esfuerzo por ampliar el margen financiero de Durango.
Desde luego, las medidas administrativas deberán traducirse en resultados comprobables. Sin embargo, tampoco puede exigirse al Gobierno estatal que resuelva únicamente con eficiencia interna las limitaciones de un sistema de distribución cuya definición corresponde fundamentalmente al ámbito federal.
Ahora toca a los diputados federales por Durango demostrar capacidad de gestión. El exhorto impulsado por Ernesto Alanís y aprobado por el Congreso local abre una oportunidad para impulsar proyectos de infraestructura, salud, agua y educación, siempre respaldados por expedientes técnicos y prioridades concretas.
Porque representar a Durango no termina en ganar una elección: también significa defender sus necesidades cuando se distribuye el dinero público.
El verdadero desafío no consiste solamente en administrar mejor lo que llega, sino en conseguir que llegue lo necesario.
Y mientras el estado trabaja por fortalecer sus finanzas, la Federación y sus representantes tienen la responsabilidad de procurar que el presupuesto responda a las necesidades reales de Durango.
Porque el desarrollo no se mide por los millones anunciados, sino por los resultados que llegan a la gente.