¿Habrá alianza PRI-PAN en Durango rumbo a 2027?
Juvenal Rosales Flores
Acontecer Político
Rumbo al proceso electoral de 2027, una de las preguntas que comienza a tomar fuerza en la entidad es si el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Acción Nacional (PAN) volverán a caminar juntos; sin embargo, todavía no existe una definición formal entre las dirigencias estatales y nacionales.
Hace unos días, la dirigente estatal del tricolor, Dany Soto, expresó su confianza en mantener la alianza con el albiazul; sin embargo, una cosa es la voluntad política y otra muy distinta concretar un acuerdo electoral que tendrá que pasar por candidaturas, posiciones y estrategia.
Sin embargo, las señales de acercamiento son evidentes. Diputadas y diputados de los grupos parlamentarios del PRI y del PAN sostuvieron una reunión de trabajo con las dirigencias municipales de ambos partidos, con el propósito de fortalecer la coordinación de esfuerzos y mantener una agenda común en favor de las familias de Durango.
¿Es esto el principio de una alianza electoral? Podría serlo, aunque todavía sería prematuro darla por hecha, las cuales se pueden registrar a finales del año; aunque las reuniones, los mensajes de unidad y las coincidencias legislativas son importantes, pero el verdadero acuerdo se conoce cuando llega el momento de repartir candidaturas y definir quién encabezará cada espacio.
Y precisamente ahí estará la parte más complicada de la negociación. El PRI y el PAN tendrán que responder una pregunta fundamental: ¿quién puede ganar?
Porque para una alianza no basta con sumar dos partidos. Hay que sumar votos y para eso será necesario elegir candidaturas competitivas, con capacidad de convocatoria, conocimiento ciudadano y posibilidades reales de crecer más allá del voto tradicional de cada instituto político.
El propio PRI parece tener claro que no debe confundirse entre quien quiere ser candidato y quien puede ganar una elección; diferencia que podría convertirse en uno de los criterios centrales para definir las candidaturas de una eventual coaliciónante el proceso electoral federal que inicia en septiembre y en lo local en el mes de noviembre.
También será necesario medir el peso real de cada partido en los diferentes municipios y distritos ante la elección de diputados locales y federales; no necesariamente el partido que tenga mayor estructura en una región tendrá que encabezar la candidatura; la decisión debería depender de quién tenga mejores posibilidades de obtener el triunfo.
Ahí es donde las encuestas, la opinión ciudadana y los estudios de competitividad pueden convertirse en herramientas fundamentales. Una alianza que quiera ganar no puede construirse solamente con acuerdos entre dirigentes; necesita sustentarse en números y en la percepción de los ciudadanos.
El PAN también tendrá que hacer sus propios cálculos, una alianza con el PRI puede representar una oportunidad para ampliar su competitividad en determinados territorios, pero también implica negociar espacios y aceptar que no todas las candidaturas podrán ser encabezadas por sus propios cuadros.
El PRI, por su parte, deberá evaluar qué tanto le conviene mantener una alianza y en qué condiciones. La negociación tendrá que buscar un equilibrio entre preservar su identidad partidista y construir una estrategia electoral que le permita competir con mayores posibilidades de triunfo.
Y mientras PRI y PAN analizan sus posibilidades, el escenario electoral de Durango será más competido. Con la acreditación de dos nuevos partidos políticos nacionales, el estado pasará de nueve a 11 fuerzas políticas reconocidas ante el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana.
La llegada de Construyendo Sociedades de Paz y Somos México significa nuevas opciones para los ciudadanos y, al mismo tiempo, una mayor fragmentación del voto, ya que, en una elección cerrada, unos cuantos puntos porcentuales podrían terminar definiendo quién gana y quién pierde.
Por eso, la eventual alianza PRI-PAN tendría que ser mucho más que una suma de siglas. Tendría que convertirse en una estrategia electoral capaz de presentar candidaturas competitivas y evitar la dispersión de votos.
Pero no olvidemos que, en política, las alianzas se anuncian cuando existe un acuerdo; antes de eso, solamente existen acercamientos, negociaciones y cálculos. ¿En Durango, el PRI y el PAN ya estarán en esa etapa? También falta saber si lograrán ponerse de acuerdo en lo más importante; no solamente quién quiere ser candidato, sino quién puede ganar la elección.
