Más presupuesto en el papel para Durango en el 2027; pero inflación reduce obras.
Acontecer Político
Juvenal Rosales Flores
Hoy que está en juego el presupuesto que recibirá Durango en 2027 por parte del Gobierno Federal el interés de las familias duranguenses tiene que estar por encima de los colores de PRI, PAN, Morena, PVEM y Movimiento Ciudadano, ya que el agua potable no distingue entre simpatizantes y opositores, y las necesidades de obras relevantes, salud, educación y seguridad no entienden de fronteras partidistas.
De acuerdo con las cifras expuestas, el proyecto federal contempla 46 mil 67 millones de pesos de gasto federalizado para Durango en 2027, frente a los 43 mil 887 millones de pesos aprobados para 2026. A primera vista, el incremento de 2 mil 180 millones podría parecer una buena noticia; sin embargo, cuando se revisan las cifras con mayor detenimiento, la realidad obliga a moderar el entusiasmo.
El aumento representa un crecimiento nominal de aproximadamente 4.97 por ciento. Pero si se considera una inflación estimada de 3.5 por ciento, el crecimiento real sería cercano al 1.42 por ciento. Es decir, aunque en los documentos presupuestales aparezcan más pesos, la capacidad efectiva para ampliar obras, mejorar servicios y responder a las demandas ciudadanas crecería en una proporción mucho menor. Y ahí está el verdadero problema: Durango necesita avanzar, no solamente conservar lo que ya tiene.
Por eso cobra relevancia el punto de acuerdo impulsado por el coordinador del Grupo Parlamentario del PRI, Ernesto Alanís Herrera, mediante el cual el Congreso del Estado convocó a las diputadas y los diputados federales por Durango a gestionar mayores recursos para la entidad; sin convertir esta tarea en una disputa por quién se lleva los aplausos.
Porque si algo debería quedar claro es que los legisladores federales no llegan a la Cámara de Diputados únicamente para defender las posiciones de sus respectivos partidos. También representan a un estado con necesidades concretas. Y si los recursos que se discuten en San Lázaro pueden traducirse en mejores carreteras, hospitales equipados, escuelas dignas y mayores oportunidades económicas, entonces la gestión presupuestal debe convertirse en una causa compartida.
En este escenario, también debe reconocerse el esfuerzo del Gobierno del Estado, encabezado por Esteban Villegas Villarreal, para fortalecer la recaudación propia, mantener la disciplina presupuestal y mejorar las condiciones financieras de Durango. Son acciones importantes para darle mayor estabilidad a las finanzas públicas y ampliar, en la medida de lo posible, la capacidad de respuesta del gobierno estatal. Sin embargo, ningún esfuerzo local sustituye la necesidad de contar con una distribución federal suficiente y justa.
¿Dónde deberían reflejarse esos recursos adicionales? En primer lugar, en la conservación y modernización de las carreteras, porque las vías de comunicación son fundamentales para conectar regiones, facilitar el traslado de mercancías y reducir los costos que enfrentan productores, comerciantes y familias. También en la rehabilitación de caminos rurales, muchos de ellos indispensables para que las comunidades puedan acceder a servicios básicos y sacar sus productos al mercado.
Otro frente prioritario es la infraestructura hidráulica. En un estado donde la disponibilidad y el manejo del agua representan desafíos para numerosas comunidades, invertir en redes, abastecimiento, conducción y conservación de infraestructura no es un gasto secundario: es una condición para mejorar la calidad de vida. Lo mismo ocurre con la salud y la educación, sectores donde las necesidades de personal, equipamiento, mantenimiento y cobertura requieren presupuestos capaces de responder a una población que merece servicios oportunos y de calidad.
El desarrollo agropecuario tampoco puede quedar fuera de esta discusión. Durango cuenta con productores que enfrentan dificultades derivadas de la sequía, los costos de producción y las condiciones de los mercados. Si se pretende fortalecer la economía rural, hacen falta recursos para infraestructura, tecnificación, caminos, acceso al agua y proyectos productivos que ayuden a generar mejores condiciones para quienes viven del campo. Apostar por estas actividades significa respaldar empleos, comunidades y cadenas económicas que son parte esencial de la entidad.
Y si hablamos de desarrollo, también es necesario mirar hacia la inversión privada y la generación de empleos. Un presupuesto que permita mejorar la conectividad, los servicios y la infraestructura estratégica puede contribuir a crear condiciones más atractivas para nuevas empresas. Pero para lograrlo se necesita planeación.
Para los gobiernos municipales, las asignaciones federales son fundamentales para sostener el suministro de agua potable, el alumbrado público, la seguridad y el mantenimiento de la infraestructura. Cuando esos recursos resultan insuficientes, las consecuencias terminan reflejándose directamente en las colonias, los poblados y las comunidades rurales.
Por eso, el exhorto aprobado por la Legislatura para solicitar a la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión un incremento sustancial de los recursos destinados a Durango, particularmente para infraestructura pública y proyectos estratégicos, debe entenderse como un llamado que va más allá de una bancada.
Aquí es donde PRI, PAN, Morena, PVEM y MC tienen una oportunidad para demostrar que la pluralidad política puede convertirse en una ventaja para Durango y no en un obstáculo. Las diferencias ideológicas seguirán existiendo, las críticas al gobierno federal o estatal forman parte de la vida democrática y cada partido tiene derecho a defender sus posiciones. Pero ninguna de esas diferencias debería impedir que las y los representantes populares trabajen juntos cuando se trata de obtener recursos para su estado.
La política puede dividir opiniones, pero la defensa del desarrollo de Durango tendría que unir voluntades. En la negociación presupuestal de 2027, la ciudadanía espera menos confrontación partidista y más resultados. Porque cuando se trata del futuro del estado, la mejor bancada es la que consigue beneficios para su gente.