La arriesgada apuesta del PAN
Por: Eduardo Serrano
El pasado fin de semana, se dio a conocer el anuncio que había anticipado Jorge Romero Herrera. Sin darle tantas vueltas al asunto, el jefe nacional del PAN, manifestó que este instituto del Ambiente Político, se encontraba listo para enfrentar los desafíos del 2027, otorgándole un papel protagónico a la ciudadanía, con la finalidad de que el “cambio”, arranque con su participación. Desde la visión del líder blanquiazul, el escenario electoral es propicio para arrebatarle votos al partido oficial, que de acuerdo con sus datos, ha caído por lo menos 17 puntos porcentuales. Acción Nacional está decidido a abrir sus puertas a candidaturas ciudadanas, de tal manera que, quienes aparezcan en las boletas el año entrante, sean perfiles no solo competitivos, sino comprometidos con el cambio que exige el momento histórico que vive nuestro país.
Esta arriesgada apuesta del PAN, no suena tan descabellada. En efecto, en sus orígenes, los candidatos que postulaba Acción Nacional para los diferentes cargos de elección popular, no militaban en sus filas, pero estaban plenamente convencidos del significado de la causa opositora, de la ideología y de los principios de doctrina que en ese entonces defendían. Poco a poco el panismo fue tomando fuerza en las urnas, ganando presidencias municipales, diputaciones locales y federales, gubernaturas y por supuesto, la presidencia de la República. La fortaleza de los panistas radicaba en la participación social y en sus procesos internos muy acalorados, pero democráticamente bien definidos. Ya son otros tiempos, sin embargo, la ideología y los principios de doctrina son los mismos, y quizás, la causa opositora, puede ser que tenga algunas similitudes.
Jorge Romero asegura que cada día es más perceptible el hartazgo en contra de MORENA, inclusive, señala que ni siquiera el PT y el PVEM, están del todo convencidos de mantener esa alianza cuatroteísta. Puede ser que haya algo de cierto en eso, pero asumirlo como una verdad absoluta, sería un grave error. El movimiento de la Cuarta Transformación, ciertamente, presenta un grado de desgaste, y la operación política, no ha sido del todo efectiva, pero sus niveles de aceptación todavía les dan para defender muchas de sus posiciones. La apuesta panista, aunque arriesgada, tendrá sentido en la medida en la que “ciudadanicen” al partido, capitalizando el potencial que representa ese sector que no comulga con la 4T, y no encuentra cabida en otras expresiones políticas.
Volver a los orígenes, no significa que deban hacer exactamente lo mismo que en aquellos tiempos de sus grandes glorias como paladines de la oposición. Acción Nacional deberá cuidar escrupulosamente la selección de los perfiles ciudadanos. Decir que no habrá alianzas con el PRI o con Movimiento Ciudadano, suena bien para algunas regiones del país, pero no aplica en todas, caso concreto en Durango, donde han sabido competir y gobernar juntos con el tricolor. Desde luego, la arriesgada apuesta del PAN que describe Jorge Romero, podría tener efectos adversos en algunas entidades, pero como dice el viejo y conocido refrán, el que no arriesga en las boletas… no gana en las urnas.
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