Tras las múltiples pintas que sufrió la fachada principal y el monumento a Juan Pablo II, el Arzobispo de Durango lamentó los daños causados por integrantes de la marcha del 8 de marzo.
Faustino Armendáriz enfatizó que no hay argumento para haber causado un daño así, pues la Arquidiócesis se ha sumado a las múltiples condenas que el Episcopado ha emitido por los casos de violencia.
Añadió que no está estimado un monto de daños, pero una eventual denuncia recaería en el Instituto Nacional de Antropología e Historia por tratarse de un edificio histórico. Parte de esto implicará también el protocolo burocrático de restauración.
Advirtió también que se había avisado a la Arquidiócesis que la fachada no sería dañada y que hay instituciones constituidas que debieron evitar dichos actos.
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