Por: Felipe Correa
¿Qué sabemos sobre la gripe A (H3N2)?
El Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) confirmó el pasado viernes el primer caso en México de influenza A (H3N2), subclado K, una variante que ha generado atención por su mayor impacto en la salud pública.
La gripe A (H3N2), conocida en el lenguaje mediático como “super gripe”, es una subvariante del virus de la influenza tipo A y está considerada una de las cepas más agresivas, especialmente durante las temporadas invernales. Se trata de un subtipo identificado por dos proteínas en su superficie: hemaglutinina (H) y neuraminidasa (N).
Una de sus principales características es su alta capacidad de mutación, lo que dificulta la inmunidad prolongada. Por ello, las autoridades sanitarias recomiendan extremar precauciones, ya que esta cepa puede provocar síntomas más intensos que otras variantes de influenza, se asocia con un mayor número de hospitalizaciones, principalmente en grupos vulnerables, y ha generado brotes severos en las regiones donde se presenta.
¿Cómo se transmite la influenza A (H3N2)?
La transmisión ocurre de la misma forma que la influenza estacional. De acuerdo con la Secretaría de Salud federal, el contagio puede darse:
• Por gotitas de saliva expulsadas al toser, hablar o estornudar.
• Por contacto directo, como saludar de mano o dar un beso.
• A través de superficies contaminadas, como manos, manijas, barandales, juguetes, telas o pañuelos.
• Al tocarse ojos, nariz o boca después de haber tenido contacto con el virus.
La influenza A (H3N2) puede afectar a personas de todas las edades; sin embargo, el riesgo de complicaciones es mayor en:
• Adultos mayores de 60 años
• Niñas y niños menores de 5 años
• Mujeres embarazadas
• Personas con enfermedades crónicas, como diabetes, hipertensión, asma o EPOC
• Personas con sistemas inmunológicos debilitados
Diversos estudios han señalado que la cepa H3N2 está asociada con tasas de mortalidad más elevadas en comparación con otros subtipos de influenza. La vacuna contra la influenza estacional incluye protección contra la cepa H3N2, aunque su eficacia puede variar debido a las mutaciones del virus. Aun así, reduce de manera significativa el riesgo de enfermedad grave, hospitalización y muerte.
Entre las principales medidas de prevención se encuentran:
• Vacunarse cada año
• Lavarse las manos de forma frecuente
• Usar cubrebocas en espacios cerrados o en caso de presentar síntomas
• Mantener una adecuada ventilación en espacios cerrados
• Evitar el contacto con personas enfermas
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