Por: Felipe Correa
Los 100 días de Betzabé
Cuando Betzabé Martínez supo que sería alcaldesa de Gómez Palacio, también sabía que quería alcanzar su tercera elección consecutiva. Por ello, esperó el momento adecuado, redujo su exposición mediática y aceleró su activismo político. Es consciente de que es uno de los perfiles de mujeres en Morena, en Durango que ha ganado dos procesos electorales seguidos, sino también de que su “efecto” ha dado resultados positivos tanto en tierra como en votos.
En 2025 obtuvo 39,525 votos en la elección para la presidencia municipal de Gómez Palacio, según el cómputo oficial. Un año antes, en 2024, había alcanzado 90,189 sufragios para la diputación federal, de acuerdo con los datos del PREP, cargo que también ganó.
Desde el inicio de su campaña por la alcaldía de Gómez Palacio, Betzabé mostró prudencia. Una de sus primeras estrategias fue desarmar los ataques previsibles: el más recurrente, el hecho de haber nacido en la capital de Durango. En La Laguna, a quienes llegan de la capital a hacer vida se les suele llamar “duranguitos”. No es un término necesariamente despectivo, pero sí un calificativo que busca marcar diferencia. Con habilidad discursiva, Betzabé decidió cortar de raíz ese argumento: en su primera participación durante el único debate electoral relató la muerte de su padre y la decisión de su madre de trasladarse a Gómez Palacio para trabajar. “El que pega primero, pega dos veces”, y ella aplicó la fórmula. Ganó la narrativa en cuestión de minutos, y nadie volvió a tocar el tema.
La ahora alcaldesa vivió una transición de gobierno tersa y respetuosa, lejos de las “chispas y centellas” que suelen esperarse en estos relevos. El llamado “efecto Betzabé” facilitó un cambio amistoso y cordial. Sin embargo, esto no significa que el futuro vaya a estar libre de retos: apenas comienza un periodo de adaptación.
Al igual que el alcalde Antonio Ochoa en la capital, Betzabé Martínez tiene la mirada puesta en la gubernatura. Ambos acumulan dos triunfos electorales consecutivos y aspiran a un tercero. Comparten, además, coincidencias personales: no han hecho públicas sus relaciones sentimentales, gozan de buena aceptación en los círculos oficiales y se mueven con mucha cautela.
El “efecto Betzabé” inquieta a quienes aspiran a la gubernatura. Martínez Arango se mueve con soltura en la Ciudad de México, donde atiende no solo asuntos de su alcaldía y de su partido, sino también gestiones de otros municipios, según se comenta en distintos círculos. El tiempo dirá si logra sostener este ritmo de trabajo o si decide esperar otros tiempos políticos, púes la forma en que hace sus eventos, sus conmemoraciones y actividades siempre están llenos.
Los 100 días de la administración de Betzabé han sido por mucho mejores que los últimos 300 que se habían administrado, esto da cuenta de dos posibles vertientes, la primera, un estilo distinto de laborar; y la segunda el inicio de un trayecto que busca escalar más puestos políticos en Durango.
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