Por: Felipe Correa
Toño Ochoa: su reto es mejorar la calidad de vida de las y los durangueses.
Bajo la visión de consolidar a Durango como una ciudad de vanguardia, el alcalde José Antonio Ochoa inicia su segundo periodo, con haber logrado la meta superada de los 1.2 millones de metros cuadrados de pavimentación bajo el programa y la puesta en marcha del Hospital Municipal del Niño 460, el cual beneficia directamente a más de 60,000 ciudadanos según estimaciones oficiales. Estos logros son el resultado de una diciplina financiera que ha permitido que tenga la ventaja de generar estructuras e inversión en obra pública.
Ochoa llega a su segundo periodo con un alto porcentaje de sus compromisos de campaña ya cumplidos, pero lo más importante – a modo personal- situando a la capital de Durango entre las cinco más seguras del país.
En el marco de este año, los planes se centran en una «revolución de la participación ciudadana» a través del Plan Municipal de Desarrollo 2026-2028, con una inversión histórica que supera los 300 millones de pesos en infraestructura vial y movilidad. El enfoque está puesto en convertir a la capital en un polo de competitividad, fortaleciendo el Presupuesto Participativo. Con el respaldo de finanzas sanas —avaladas por calificaciones crediticias estables— y una estrecha colaboración con el gobierno estatal, su gestión proyecta la consolidación de redes de comedores comunitarios que sirven más de 14,000 raciones mensuales, asegurando que el crecimiento no se detenga y mantenga un rumbo claro hacia el bienestar común.
Ochoa ha logrado una gestión administrativa de estabilidad y visión a largo plazo. Su capacidad para generar consensos y su empatía con la gente han sembrado una confianza que naturalmente invita a pensar en los pasos que siguen para su trayectoria política.
A lo largo de su trayectoria, José Antonio Ochoa ha demostrado una notable capacidad de resiliencia, logrando sortear con éxito los desafíos más complejos y superando con inteligencia estratégica cada obstáculo en el camino. Su habilidad para navegar en escenarios adversos y prevalecer frente a sus detractores políticos —venciendo en las urnas con una ventaja competitiva contundente— reafirma su solidez como líder. Al consolidarse sobre las críticas y salir fortalecido de cada contienda electoral, el alcalde ha enviado un mensaje de unidad, demostrando que su proyecto es sólido y que su liderazgo es el motor que mantiene a Durango en la ruta del progreso, sin distracciones que frenen su compromiso y aspiraciones personales.
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