Las personas usuarias de silla de ruedas enfrentan dificultades constantes para acceder al servicio de taxis incluyentes en Durango, debido a los largos tiempos de espera y la incertidumbre sobre la disponibilidad de las unidades, señaló Óscar Zaldívar, presidente de la organización Sí Se Puede, quien pidió a las autoridades y a los sindicatos transparentar cuántos vehículos adaptados continúan prestando el servicio.
El activista explicó que la organización ha recibido reportes de personas con discapacidad que, de manera recurrente, deben esperar hasta una hora para conseguir un taxi adaptado o, en algunos casos, no logran obtener el servicio. Comentó que integrantes de la asociación realizaron llamadas a las bases de taxis y obtuvieron respuestas similares, con solicitudes para volver a llamar 30 o 40 minutos después o la notificación de que no había unidades disponibles.
Zaldívar señaló que esta situación limita el derecho a la movilidad de las personas con discapacidad, ya que dificulta su traslado a consultas médicas, centros de trabajo, escuelas o actividades recreativas. Contrastó esta situación con la de un usuario de taxi convencional, quien generalmente puede obtener una unidad en cuestión de minutos mediante una llamada telefónica o una aplicación móvil.
Agregó que, durante las pruebas realizadas por la organización, detectaron que a quienes solicitan un taxi incluyente se les pregunta previamente el destino del viaje, práctica que no ocurre con el servicio convencional y que, según dijo, no se traduce en una atención más ágil o prioritaria, incluso cuando el traslado es hacia hospitales o centros educativos.
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