Esdras Álvarez Arreola, Antonio Leal Bueno, Roberto Daniel Medina Domínguez y Gibran Alonso Pérez Favela, arquitectos egresados del Instituto Tecnológico de Durango (ITD), del Tecnológico Nacional de México (TecNM), en compañía de Claudia Patricia Dávila Martínez egresada de la Universidad Autónoma de Durango (UAD), se posicionaron como finalistas en el concurso internacional de arquitectura Leisure Harbor, con sede en Loano, Italia.
La convocatoria lanzada en noviembre de 2020, por la comunidad de Loano y grupos empresariales a través de la organización Young Architects Competitions, tuvo el objetivo de desarrollar el rediseño de uno de los 10 puertos deportivos más destacados de Europa.
“Loano es uno de los puertos recreativos y deportivos más importante de Italia, ubicado al norte en la región de Liguria, justo entre las faldas de los Alpes y el mar mediterráneo; durante los últimos 50 años ha consolidado la infraestructura de su bahía, razón por la cual presenta distintos estilos arquitectónicos, este es el principal objetivo del concurso, consolidar la imagen existente y generar nuevas áreas bajo un solo proyecto integrador”, destacó el arquitecto Álvarez Arreola quien además es un destacado docente del ITD.
Sobre el proyecto de los duranguenses se describió, está compuesto por la remodelación de cuatro edificios que componen la actual bahía, así como un área de playa anexa; los edificios A y B albergan el actual club de yates, buscando ampliar la instalación del mismo incluyendo un nuevo hotel, spa y restaurantes; los edificios C y D son actualmente áreas comerciales.
Para conceptualizar la idea de la propuesta, mencionaron, se buscó encontrar la identidad de una bahía, un puerto es la frontera entre la tierra y el agua, es el lugar que conecta a través de las edades y es el punto de partida de miles de exploradores y aventureros. Esta conexión es la génesis de la idea para el puerto de Loano, inspirándose en los lugares naturales donde la tierra se encuentra con el mar y las formas que el agua esculpe en piedra, formando puentes y caminos hacia el océano.
El proyecto con un alto potencial de sustentabilidad, propone el aprovechamiento de la infraestructura ya existente, creando una piel de gavión de piedra que abraza todo el sitio desde el edificio A hasta el edificio D, formando un muelle aéreo en la parte superior con vistas únicas al mar y la montaña, debajo se genera un nuevo espacio para albergar el nuevo club náutico, restaurante. y área de fitness; el resultado es un edificio que imita un acantilado junto al océano.



