por Eduardo Rodríguez
¿Tienes casa? Yo tampoco.
Vivimos en un México donde durante seis años nos enfrentaron, o como dice la clase política: nos polarizaron… al grado de enemistarnos, pero lo cierto es que hoy en día, la política no puede ser de extremos, sino de dialogo, de construcción, de acuerdo y entendimiento… no todo está bien pero tampoco puede estar tan mal.
Expreso lo anterior sabiendo que, en muchas de las ocasiones, este espacio se ha convertido en críticas hacia el Poder Ejecutivo federal pero nunca sin un fundamento o argumentos sólidos, no ideológicos o partidistas, sino con datos… sin tantos relatos.
Claudia Sheinbaum no se equivoca al darle tal protagonismo en su agenda de gobierno al tema de la vivienda. El problema hasta este momento no ha sido el “qué” sino el “cómo”, y me parece que en ello, acompañado de una mala estrategia de comunicación, radica el conflicto que se ha generado en torno a su propuesta de reforma a la Ley del Infonavit.
El problema de la vivienda social no es un tema que aqueja solo a las grandes ciudades de México, aquí en Durango lo padecemos, y en gran medida se debe a que el costo de las viviendas suele ser inalcanzable para las familias trabajadoras, la desigualdad se refleja en cada esquina: desde personas que enfrentan desalojos, viven en situación de calle hasta quienes dedican la mayor parte de su ingreso a un alquiler.
Cuando hablamos de vivienda social, no estamos hablando solo de paredes y techos; estamos hablando de construir comunidades, de garantizar que niñas y niños puedan crecer en un entorno seguro, de vivir cerca de una parada de transporte público para tener buena movilidad al interior de una ciudad, de tener a nuestro alcance parques y escuelas, de darles a las personas mayores un espacio para vivir con dignidad; estamos hablando del futuro.
Claudia Sheinbaum ha hablado de una inversión histórica que no sólo tiene el potencial de atender la falta de vivienda asequible, sino también de combatir la desigualdad urbana y devolver el papel del Estado al garantizar la vivienda, una de las demandas que más interesa a las nuevas generaciones.
Desde que inició, la presente administración federal anunció el proyecto para crear, en seis años, un millón de viviendas para trabajadores, iniciando así una reforma al Infonavit. Sin embargo, hay algunos aspectos de ésta que son criticados por la oposición y organizaciones por dar mayor control al Gobierno.
El Infonavit se ha dedicado a coordinar y financiar programas de construcción de habitaciones destinadas a ser adquiridas en propiedad por los trabajadores, pero ahora plantea la adquisición de la capacidad para construir casas habitacion para renta y venta a sus derechohabientes, así como a los de la Comisión Nacional de Vivienda, lo anterior a través de una empresa filial que se encargue de construir alrededor de la mitad del millón de viviendas. ¿Raro no?
Además, la filial tendrá presupuesto para sus gastos administrativos pero los recursos destinados a la construcción y compra de terrenos no podrán salir del erario, aunque si debe generar valor económico y rentabilidad propios. Es por ello que para estas funciones, se presume que se daría funciones al organismo para utilizar el dinero de las subcuentas de los trabajadores, administrado por el INFONAVIT, por lo que se ha acusado que la reforma daría carta blanca para que el gobierno federal use a su gusto los 2 billones de pesos resguardados en dicho fondo, pese a que no les pertenece, sino a que es de los derechohabientes.
No esta en discusión que la vivienda social es una excelente herramienta que contribuye a la estabilidad familiar, la salud, la educación y el desarrollo económico; es un componente vital de las políticas de bienestar, que enfrenta múltiples desafíos, pero que sigue siendo un objetivo prioritario para el desarrollo del país.
Es momento de exigir políticas públicas que garanticen el derecho a la vivienda para todas las personas pero también exigir que sean decisiones dentro del marco de lo que permite la ley, no en detrimento de la ciudadanía sino salvaguardando siempre sus intereses y, sobre todo, su patrimonio.
No se equivoca Claudia en darle mayor visibilidad al grave problema de la vivienda, el problema es el que, de la manera en que esta planteada la solución, aún deja mucho que desear.
Ambiente Político
El GPPAN en el Congreso del Estado, levanta la voz por los seres sintientes Por Eduardo Serrano El Grupo...