La Referencia
Jorge Anima
En un evento trascendental para el Partido Revolucionario Institucional, y que marcará en gran medida el rumbo político estatal, este instinto político logró reunir a cerca de cuatro mil dirigentes priistas de los 39 municipios del estado, junto con la dirigencia nacional, estatal y el líder político Esteban Villegas. Bajo la consigna priista “Inmortales, más vivos que nunca”, se vivió uno de esos episodios en los que el PRI de Durango decidió reconocerse sin complejos: con estructura, con militancia y, sobre todo, con una narrativa clara rumbo a lo que viene, con mensajes precisos y una línea política bien marcada.
No fue un acto más. La presencia de miles de priistas provenientes de todos los municipios confirmó algo que en política suele olvidarse: los partidos no mueren cuando pierden elecciones, se extinguen cuando pierden territorio. Y hoy, el PRI duranguense sigue caminando calles, tocando puertas y sosteniendo su músculo territorial.
Ahí, el gobernador Esteban Villegas marcó el camino: no es cuestión de quién quiera, sino de quién pueda; quien esté reconocido en el territorio será quien pueda ser ungido. No es un mensaje menor. En tiempos donde abundan los aspirantes de escritorio y los liderazgos de redes sociales, Villegas recordó la vieja —pero vigente— regla del priismo: la política se construye desde abajo, no desde la comodidad del discurso.
El mandatario fue claro al advertir que el PRI es más grande que los nombres y los grupos. En el fondo, su llamado no solo fue a la unidad, sino al orden interno y a la disciplina política. Traducido al lenguaje real: aquí no hay espacio para proyectos personales sin respaldo social ni para candidaturas sin territorio. Quien quiera, que sude la camiseta. Pero también dicipo dudas al decir que no entregará nada a morena
En ese contexto, la figura de Dany Soto cobra relevancia. Como presidenta del Comité Directivo Estatal del PRI, su mensaje fue menos retórico y más estratégico: cerrar filas, renovar convicciones y respaldar sin titubeos al gobernador. Soto entiende que hoy la fortaleza del PRI no está en la nostalgia, sino en la capacidad de reorganizarse, de acompañar al gobierno y de mantener viva la estructura que históricamente le ha dado sentido al partido.
Dany Soto ha optado por un liderazgo que privilegia la cohesión y la claridad política. Su respaldo explícito a Esteban Villegas no es solo institucional; es una lectura correcta del momento. En Durango, el PRI gobierna, y eso implica responsabilidad, pero también narrativa y rumbo. No hay margen para ambigüedades.
La presencia de Alejandro Moreno reforzó el mensaje nacional: en medio de un país marcado por la violencia y el debilitamiento institucional, el PRI busca reivindicarse como oposición con experiencia y como opción de gobierno con resultados. Más allá de simpatías o fobias, Durango fue colocado como ejemplo de estabilidad y conducción política, algo que no pasa desapercibido en la lógica nacional.
Al final, el encuentro dejó una señal contundente: el PRI no espera tiempos mejores, los construye. Lo hace desde el gobierno estatal, desde el partido con Dany Soto a la cabeza y desde el ámbito legislativo con Ernesto Alanís y otros actores clave.
Porque en Durango, al menos por ahora, el PRI no se mide por discursos épicos ni por likes, sino por algo más elemental y más político: quién está dispuesto a caminar la calle. El reto rumbo a 2027 será distinguir entre quienes quieren construir proyecto y quienes solo buscan construir un nombre.
Esto por qué en el eventual caso de tener no alianza el PRI con el PAN el voto se parte en 4to y el gobernador expreso que aún somos ganarían
