La proliferación de talleres mecánicos informales no solo representa una competencia para los establecimientos que operan legalmente, sino que puede generar riesgos para los automovilistas cuando se realizan trabajos en sistemas como frenos o suspensión sin los conocimientos técnicos necesarios, advirtió Armando Soto Luna, dirigente de la Asociación de Talleres Mecánicos.
Señaló que algunos servicios comienzan como una actividad ocasional o pasatiempo y posteriormente se convierten en una fuente de ingresos sin que quienes los ofrecen necesariamente cuenten con permisos, infraestructura o capacitación suficiente. Advirtió que una reparación deficiente puede ocasionar una falla mecánica y, eventualmente, contribuir a un accidente. Además, consideró que los clientes quedan en una situación de vulnerabilidad si el establecimiento informal cierra y no existe una forma clara de exigir responsabilidad por un trabajo mal realizado.
Soto Luna estimó que entre 60 y 80 por ciento de los talleres mecánicos en Durango operan en la informalidad, mientras que una proporción menor cumple con los permisos y requisitos establecidos para funcionar legalmente. Explicó que los establecimientos formales deben realizar inversiones en infraestructura y cumplir diversas obligaciones, por lo que enfrentan costos superiores a quienes trabajan fuera de la regulación, situación que también se refleja en los precios que ofrecen a los clientes.
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