POR: LILY ORTIZ
Una glosa más ágil; el reto es hacerla más útil
La rendición de cuentas no debería quedarse en preguntas partidistas y respuestas de trámite, el reto siempre será que la ciudadanía encuentre en las comparecencias información, respuestas y resultados.
“La glosa es bien aburrida, la verdad”.
Es la frase del gobernador Esteban Villegas, que bien puede sonar incómoda, pero también abre una discusión necesaria sobre uno de los ejercicios más importantes que realiza el Congreso después de la presentación del informe de gobierno: ¿la glosa realmente está logrando enganchar a la ciudadanía?
Porque hay que decirlo, este ejercicio no es opcional ni un acto protocolario, es rendición de cuentas y además establecido en la legislación, mediante el cual los titulares de las dependencias deben acudir ante el Congreso para informar sobre sus respectivos ramos en el último año de Gobierno al que pertenecen.
El Poder Legislativo decidió concentrar las comparecencias del Cuarto Informe del 21 al 25 de septiembre y agrupar a los funcionarios por ejes del Plan Estatal de Desarrollo, en lugar de llevar a cada secretario por separado, como hace por lo menos dos años atrás se hacía, hoy son 15 funcionarios distribuidos en seis ejes.
Eso permite hacer en una semana lo que anteriormente podía extenderse durante dos semanas o más. Y sí, es más rápido, más ordenado, por lo tanto por lo menos en principio, debería ser también más dinámico.
De hecho, el presidente de la JUGOCOPO, Alejandro Mojica, ha señalado que se busca precisamente un formato ejecutivo, dinámico y abierto, que permita preguntar, responder y transmitir la información a los ciudadanos.
Pero aquí está el verdadero reto: hacerlo más rápido no necesariamente significa hacerlo más atractivo.
El formato sigue teniendo una estructura bastante rígida: exposición del funcionario, preguntas de los diputados y respuestas; el acuerdo contempla 20 minutos de exposición, dos rondas de preguntas de hasta tres minutos y respuestas de hasta cinco minutos.
Y aunque existe orden y tiempos definidos, también está el riesgo de que el ejercicio termine convirtiéndose en una sucesión de posicionamientos políticos.
Porque seamos claros: los diputados representan partidos y tienen posiciones políticas distintas, esto forma parte de la democracia y no tendría por qué desaparecer de una comparecencia. Lo que sí tendría que evitarse es que la lógica partidista termine desplazando a la lógica de rendición de cuentas.
La ciudadanía no necesariamente quiere saber qué diputado hizo el cuestionamiento más duro o qué funcionario respondió con mayor habilidad.
Quiere saber:
¿Qué se hizo?
¿Cuánto costó?
¿Qué resultados tuvo?
¿Qué no se cumplió?
¿Por qué no se cumplió?
¿Y qué se va a hacer para corregirlo?
Ahí está la diferencia entre una comparecencia que simplemente se desahoga y una que realmente rinde cuentas.
Este miércoles 23 de septiembre corresponde al Eje 3: Durango Seguro, Respetuoso y en Paz, con la participación de la Secretaría General de Gobierno, Fiscalía General del Estado y Secretaría de Seguridad Pública. Por los temas de seguridad, gobernabilidad y procuración de justicia, será una de las jornadas que probablemente concentre mayor atención pública.
Después vendrán otros temas relevantes: infraestructura y agua el jueves por la mañana; Medio Ambiente ese mismo jueves por la tarde ante la Comisión de Ecología; y el viernes, Finanzas, Administración y Contraloría ante la Comisión de Hacienda, Presupuesto y Cuenta Pública.
Por eso, más allá de si el formato dura una semana o dos, de si comparecen uno o cuatro funcionarios por jornada, el verdadero indicador debería ser otro: ¿qué información nueva obtuvo la ciudadanía después de cada comparecencia?
Porque la glosa puede ser más corta, puede estar mejor organizada y puede tener tiempos más precisos.
Pero si las preguntas terminan siendo previsibles, las respuestas generales y el debate se concentra únicamente en las diferencias entre partidos, entonces realmente la glosa no cumpliría con su objetivo principal.
El gobernador puso sobre la mesa que la glosa debe dejar de ser aburrida; el Congreso, por su parte, está intentando hacerla más ágil.
