Por Ricardo López Pescador
La igualdad entre el hombre y la mujer que contiene la Constitución en sus artículos primero y cuarto está lejos de reflejarse en la realidad. El 1º establece la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley, mientras que el 4º reconoce la igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres. A pesar de estas disposiciones, la realidad económica, social y cultural para las mujeres en México es de grandes dificultades debido que aún prevalecen grandes desventajas para la ellas, siendo una de las mas importantes la del ámbito laboral.
Aún y cuando la Constitución y la Ley Federal del Trabajo establecen la igualdad de oportunidades y la no discriminación en el aspecto laboral, lo cierto es que las mujeres en México enfrentan obstáculos y desventajas en comparación con los hombres, basta con recordar que ellas ganan, en promedio, un 15% menos que los hombres por realizar el mismo trabajo, que solo el 23% de las mujeres ocupan puestos directivos en las empresas mexicanas, que además dedican, en promedio, 4 horas más al día al trabajo doméstico que los hombres y que enfrentan una mayor incidencia de violencia laboral, incluyendo el acoso y la discriminación.
Las disposiciones legislativas en el país presentan avances, como muestra de ello, la Ley Federal del Trabajo prohíbe la discriminación laboral por género, edad, raza, religión, y la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres establece la igualdad de oportunidades y la no discriminación en todos los ámbitos, incluyendo el laboral.
Sin embargo, lo cierto es que el fenómeno de la concentración del mercado laboral en los salarios de hombres y mujeres afecta a las mujeres. Los estudios mas recientes revelan que las mujeres tienen menos posibilidades de movilidad por lo que les resulta mas difícil insertarse en las empresas, afectando sus posibilidades de crecimiento profesional y de mayores ingresos.
La explicación es que las mujeres basan sus decisiones de empleo tomando en cuenta roles sociales arraigados en nuestra sociedad, afectando su flexibilidad laboral al buscar combinar su empleo con el cuidado de hijos o familiares, situación que las orilla a pretender otras prestaciones laborales como guarderías, prefiriendo también emplearse en trabajos cercanos a sus hogares.
Es así que las mujeres tienen menos opciones de movilidad laboral que los hombres, siendo afectadas por la segregación ocupacional – responsabilidades altamente feminizadas- que se remuneran menos, aumentando la discriminación laboral hacia ellas. Según datos del año 2024 dados a conocer por el IMSS y del Servicio Nacional de Empleo (SNE), las mujeres en México enfrentan mercados laborales mas concentrados -monopsonios- en comparación con los hombres, manifestándose en que ellas perciben 1.3% menos que si la situación del mercado laboral fuera más competitiva.
Los retos para las mujeres en su vida laboral son auténticos desafíos, a pesar de las garantías constitucionales y legales vigentes, sus oportunidades laborales se ven limitadas por varias situaciones como el menor acceso a la educación y la capacitación, la discriminación y los estereotipos que afectan su bienestar y productividad.
Es necesario hacer conciencia -no solo durante el mes de marzo de cada año- en los distintos factores que intervienen en la relación laboral -tanto del sector privado, como del público- para abordar de manera eficaz la situación laboral de la mujer con el objeto de ampliar la conciencia colectiva y promover políticas publicas de los tres niveles de gobierno a favor de ellas para erradicar prácticas que fomentan la desigualdad de genero en el mercado laboral. Mejorar la realidad laboral de las mujeres tiene que ver con el goce mas amplio de los derechos humanos y con la construcción de una sociedad mas justa y humana.
Catarsis
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