Por Ricardo López Pescador
La calificación reprobatoria que recibió nuestro país de la prueba PISA pone en evidencia la calidad de la educación que recibe la niñez y la juventud. México ocupa el lugar 64 de 91 países evaluados, de una prueba que mide lo esencial: si un joven puede usar lo que aprendió en las aulas en sus actividades de la vida real, resultando que la niñez mexicana retrocede en matemáticas y comprensión de lectura.
Los estudiantes de los niveles primaria, secundaria y preparatoria son la verdadera materia prima de una sociedad para diseñar el presente y futuro. Con el modelo educativo actual caminamos al fracaso profesional y personal de la juventud, la llamada “escuela mexicana” no esta siendo eficaz para formar seres humanos con conocimientos científicos, con habilidades para adaptarse a cualquier circunstancia, con comprensión de lectura y con una actitud critica para cambiar la realidad y construir una mejor sociedad.
Ante esta mala calificación el gobierno de México desacredita los resultados, en vez de asumir la realidad y anunciar medidas urgentes para modificar lo que no funciona, simplemente descalifica la prueba probando que no esta dispuesto a modificar nada, porque para ellos el sistema educativo es una oportunidad para captar simpatizantes y hacerse de mayor control político.
Según los resultados, solo 34% de los estudiantes mexicanos alcanzó el nivel mínimo de competencia en matemáticas, mientras que el promedio de los países de la OCDE es de 69%, México obtuvo 415 puntos en lectura (promedio OCDE: 476), 410 puntos en ciencias (promedio OCDE: 485), resultando el peor rendimiento desde 2003.
Voces del partido gobernante se atrevieron a culpar a la pandemia del pésimo resultado, como si el COVID solo hubiera afectado a nuestro país. Hay sistemas educativos como el de Chile (un país mas pequeño en población y recursos que México) que mejoran cada año, que avanzan en los resultados educativos de su niñez y juventud.
Los resultados de 2026 muestran un retroceso con respecto a los 2022, los que a su vez fueron inferiores a los de 2018 en matemáticas y ciencias, revirtiendo todo lo que se había avanzado entre 2003 y 2019. El Gobierno de López Obrador eliminó los sistemas de evaluación educativa del país al desaparecer el Instituto Nacional de Evaluación Educativa por presiones de grupos magisteriales a cambio de lealtades a favor de su partido.
La educación no es prioridad para los gobiernos de morena, desde que llegaron al poder han modificado los programas y el contenido de los libros de texto para difundir ideología política en vez de priorizar el conocimiento científico, estimular las capacidades de los alumnos y otorgarles herramientas para enfrentar los desafíos de la actualidad. Además, el presupuesto es muy pobre, el cual en los últimos cinco años ha decrecido.
Tampoco se destinan recursos para capacitar al magisterio, se ha recortado en 83% el presupuesto para cursos a docentes y la infraestructura de los centros educativos de deteriora de manera considerable por la falta de recursos para mantenimiento.
La respuesta del gobierno mexicano es la mas inverosímil de todas: negar la realidad, descalificar los resultados y maquillar la verdad, a grado tal que la presidenta Claudia Sheinbaum atribuyó la caída a un fenómeno global y destacó una supuesta alza en ciencias, cuando la propia OCDE aclara que se mantuvo prácticamente igual. Incluso el gobierno federal intentó no participar en PISA 2025 con el fin de ocultar el fracaso.
Calificar a la prueba PISA de neoliberal no soluciona nada, el gobierno debe ocuparse cuanto antes de mejorar la educación, no debemos conformarnos con que dos terceras partes de los jóvenes no comprenden matemáticas básicas, ese dato es uno de los resultados de haber cambiado el rumbo de la política educativa, olvidando de poner como prioridad de todo esfuerzo educativo el desarrollo pleno del ser humano.
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