EL VALOR DE LA DEMOCRACIA VS TRUMP
Por Ricardo López Pescador
Una de las virtudes de la democracia que le ha permitido sortear dificultades para seguir siendo considerada el mejor sistema de gobierno experimentado, es la creación de instituciones que tienen la fuerza para organizar el poder y limitar a quienes ejercen los cargos fundamentales a través de un orden jurídico y un sistema de normas que garantizan la convivencia ordenada y pacifica de la colectividad.
La llegada por segunda ocasión a la Presidencia de Estados Unidos de Donald Trump enciende alarmas porque significar un desafío para el orden democrático en el que el poder político esta limitado por un orden constitucional que otorga certidumbre a quienes viven en sociedades democráticas liberales, donde los ciudadanos son los principales protagonistas del sistema.
Es constante el asedio que han padecido los sistemas democráticos por parte de personajes que una vez instalados en el poder actúan por encima de las normas, desconocen los limites mediante la concentración de facultades que corresponden a otros poderes e incluso a la misma sociedad. La fortaleza de las instituciones democráticas se ubica en la capacidad de limitar, controlar y someter a aquellos personajes que pueden precipitar a una Nación o alguna región del mundo en una crisis.
A solo seis días de asumir el poder, el presidente 47 de Estados Unidos ha evidenciado el carácter irruptivo de su proyecto en asuntos como migración, economía, comercio y las relaciones de su país con el resto del mundo. Su agenda pone en duda la vigencia de los derechos humanos al interior de la Unión Americana, pretende modificar los tratados comerciales vigentes firmados por su país -incluso algunos durante su primer período de presidente- y se pronuncia contra el orden mundial acordado por las naciones y avalado por los organismos internacionales.
Para nuestro país representa un reto establecer una relación confiable y constructiva con el magnate investido de Presidente, debido a su intención de instaurar una relación de sometimiento del gobierno mexicano a sus pretensiones en el asunto de frenar la migración que ingresa por las fronteras mexicanas a su territorio, también busca provocar una revisión adelantada del tratado comercial con Canadá y México, aun y cuando la renegociación esta programada para el 2016, y siguiendo ese orden de ideas ha declarado a los grupos criminales mexicanos como terroristas con la intención de poder combatirlos de manera directa.
La esperanza para moderar estas intensiones por demás injerencistas e intimidatorias, esta en la potencia de las instituciones democráticas. Como nación Estados Unidos tiene un origen liberal y democrático como pocas, sus fundamentos políticos y sociales han prevalecido en la división de poderes, en instituciones serias, en una opinión publica poderosa, todo lo cual garantiza que un ejercicio de poder autoritario, basado en ambiciones personales no puede imponerse en una sociedad informada, activa, con plena conciencia del daño que puede causar una presidencia alejada de los principios y equilibrios que distinguen a la democracia.
Ese mismo espíritu democrático debe permear en nuestro país para diseñar una estrategia que nos permita enfrentar de manera exitosa la amenaza que representa el nuevo gobierno norteamericano. El gobierno mexicano tiene la oportunidad de realizar una táctica incluyente, convocando a las fuerzas políticas, a toda la representación de la república, a los sectores productivo, intelectual, académico y obrero, a aportar su esfuerzo y compromiso por el bien de la nación en este tiempo de definiciones. Si solo se escucha a quienes piensan igual, a quienes no pueden disentir de las posturas oficiales, se perderá una oportunidad para llamar a la unidad nacional y congregar a la pluralidad ideológica que es una fortaleza de la sociedad mexicana.
Los liderazgos deben estar a la altura de los desafíos del momento. La respuesta está en el espíritu democrático arraigado durante siglos en ambas naciones.
La Referencia
Por: Jorge ÁnimaLa glosa es tediosa necesitamos más dinamismo y más ciudadaníaHay rituales políticos que sobreviven más por costumbre...