M ARIANO ALVARADO
Los gobernadores de Durango no han logrado heredar su rango político a sus descendientes.
Por lo menos no en la misma proporción que estuvieron. Veamos:
Alejandro Páez Urquidi nació en Gómez Palacio y a los 7 años se fue de la ciudad, fue director de la Comisión Federal de Electricidad con una ingeniería en Texas.
Como gobernador, su señora sí vivió aquí, pero ninguno de sus hijos, sin embargo, su hijo Alejandro Páez Aragón sí tuvo desarrollo político y hasta fue presidente municipal del municipio más rico de México, San Pedro Garza García, del estado de Nuevo León.
Ángel Rodríguez Solórzano tiene un brillante descendiente en su hijo Miguel Ángel, pero no en el medio político y sí en el medio jurídico.
Francisco González de la Vega no tuvo descendientes políticos.
Enrique Dupré Ceniceros su familia tampoco siguió sus pasos.
Héctor Mayagoitia Domínguez, ninguno de sus hijos incursionó en política y ni siquiera vivieron en esta ciudad. Armando del Castillo Franco, dos de sus hijos sí vivieron en Durango, pero no tuvieron ocupación política.
En cambio, José Ramírez Gamero sí proyectó a sus hijos, especialmente a José Antonio, que fue diputado local, regidor, presidente municipal interino, director de la Coesvi, director de Pensiones y director del Cobaed.
Maximiliano Silerio Esparza proyectó a su hijo Maximiliano Silerio Díaz, que fue diputado local, director del Cocyted y secretario de Recursos Naturales.
Ángel Sergio Guerrero Mier proyectó a su hijo Rodolfo, que fue dos veces diputado local y el primer secretario estatal de Recursos Naturales.
Ismael Hernández Deras ha proyectado a su hija Gabriela, con mala suerte, porque ha tenido dos tropiezos.
Jorge Herrera Caldera no proyectó a nadie de su familia como tampoco proyectó José Rosas Aispuro Torres.
Y en cuanto a Esteban Villegas, todavía es muy pronto para predecir futuros, porque además sus hijos todavía son menores de edad.
Un estudio nacional refleja que cada vez son más las personas que recurren a la medicina privada.
Esto no tiene nada de raro, pues los servicios en salud pública andan por la calle de la amargura.
Y por causas de fuerza mayor, vamos a suspender esta columnilla y nos reencontraremos el próximo martes.
Hasta entonces.
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