MARIANO ALVARADO
Aunque ya de salida, el INAI, versión Durango, demuestra que sirve para algo, que, para cobrar quincenas, multó a dos funcionarios por no transparentar el uso de recursos.
Uno fue el director de Agua Potable de Canatlán y otra, la presidenta municipal de Nazas, Diana González Torres, que no importa más otra mancha en la piel de la tigresa.
El INAI ya está predestinado a desaparecer, junto con otros organismos autónomos.
Medida que ciertamente si le es aplaudida a López Obrador, porque son organismos que sólo sirven para mantener burócratas zendejos.
En el caso de la presidenta de Nazas, está por ser enjuiciada en el Congreso y logrado esto, meterla al bote por un desvío de fondos de unos dos millones de pesos.
Pero la señora se amparó y los diputados no tienen mucho interés en que esa lana se recupere, así que lo más seguro es, que no pague los dos millones, que no pague la multa que le impone el INAI y que cuando mucho será castigada con inhabilitarla por algún tiempo para el servicio público.
Otro caso el que acaba de aflorar, es la tomada de pelo que les dio a las autoridades una empresa holandesa, que hasta obtuvo el obsequio de un terreno para instalarse y resulta que nunca se instaló porque no tiene lana.
Ojalá no vaya a pasar esto con las empresas chinas.
Y en este caso el gobernador mostró su enojo porque el terreno que le donaron a los holandeses vale 15 millones y lo pagaron en 40 con fondo del Fondo para la Promoción y el Desarrollo de la Actividad Empresarial (FOPRODEM).
Dice Esteban que les va a ir mal a los que hicieron este fraude, que tiemblen y creemos que por lo menos los obliguen a regresar la lana, si es que no visitan el Cereso.
El gobernador reveló además que las otras transas imputables a la administración anterior ya están siendo revisadas en el ámbito federal.
Ha de andar infumable el presidente José Antonio Ochoa, cuando consideran a la ciudad de Durango una de las más seguras del mundo.
Y fíjese quién lo declara, nada menos que una homóloga del durangueño, la alcaldesa española de Alcalá de Henares.
Son poquitos y todavía recortando.
Los senadores del PRI, casi todos de lástima, o sea plurinominales, todavía se atreven a eliminar uno de ellos, al sonorense Manlio Fabio Beltrones, que trae una larga cauda en el servicio público que incluye la presidencia del PRI Nacional, la gubernatura de Sonora, la Secretaría de Gobernación, senador, diputado federal y otros muchos entorchados que al parecer se irán a la basura.
Y el sonorense ya no será priista, porque “Alito” no quiere y no creemos que se afilie a otro partido.
Pero así se las gasta este campechano.
Catarsis
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