MARIANO ALVARADO
Nuevamente los muchachos de Aguilera hacen de las suyas y abiertamente desafían a la autoridad.
Una autoridad tan endeble, tan desligitimada, que basta un grupo de tres para ponerlos de rodillas.
Con el argumento de que luchan porque a los maestros se les paguen sus aguinaldos, asaltan transeúntes en Aguilera, piden cooperación y en el colmo del desafío, secuestran vehículos de particulares.
Y el ciudadano está indefenso porque no hay autoridad que se atreva a enfrentarse a los muchachos, porque saben que están tan desprestigiadas las autoridades, que, si actuaran contra los estudiantes, aunque los ciudadanos tengan la razón, la mayoría de la gente se pondría no a favor de los estudiantes, sino en contra de la autoridad.
Dijo una vez Emiliano Hernández Camargo que aspiraba a un estado de más sociedad y menos gobierno.
Pero en este caso, se aplica la paráfrasis: “Más vandalismo y cero autoridad”.
Hace alrededor de un año que nombraron catedrática de la Universidad Pedagógica de Durango (UPD) a una hija del entonces secretario de Educación, Rubén Calderón.
Hubo protestas porque resultaba una nulidad y no obstante así le dieron una de las plazas mejor pagadas.
Cuando cuestionaron al secretario sobre el nombramiento, cínicamente dijo que la plaza la había ganado en un concurso.
Peor a fines de semana, la señora causó baja rotunda como maestra, bajo el argumento de que no sirve ni para un kínder.
Entre los gobernadores de la época civilista, o sea de Torres Sánchez para acá, sólo uno ha tenido apodo conocido.
Apodo que no fue peyorativo, sino más bien afectivo: es José Ramírez Gamero (de feliz memoria) que fue conocido como “El Pajarito”.
De ahí para acá ningún otro gobernador ha tenido apodo.
Pero sí hay muchos políticos que han tenido apodos afectivos, como Jorge Mojica Vargas, exalcalde de Durango, y actualmente responsable del Comité de Defensa Ciudadana (CDC), conocido como “El Gallo”.
El subsecretario de Obras Públicas, Felipe Cortés, es conocido como “El Chivo”.
El director de Recaudaciones y amo y señor de la producción de mezcal de Nombre de Dios, es Eduardo Solís Noguera, conocido como “El Maky”.
Quien fuera brillante rector de la UJED, también de feliz memoria, es José Hugo Martínez Ortiz, quien era conocido como “El Che Hugo”.
El secretario de Educación del Estado, Guillermo Adame Calderón, es conocido como “El Gato” Adame.
Y el subsecretario Manuel Martínez, es conocido como “El Medi”.
El magistrado José Luis López Ibáñez, es conocido como “El Chacoles”.
Se sabe que el apodo proviene de que cuando era niño no podía pronunciar frijoles y decía chacoles.
Su hijo el de los tres nombres y cuatro títulos, Luis Alberto López Chávez es conocido como “El Perrón”.
De las únicas políticas que recuerdo que tenga apodo es Gabriela Hernández López, conocida como “La China” Hernández.
Alberto Aguirre, quien fuera directo de la Fader, fue y es conocido como “El Pelón” Aguirre.
Por el puente de Año Nuevo, nos reencontraremos en este espacio el miércoles 3 del próximo año.
¡Feliz Año Nuevo a todos!
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Corrección: El panista que aspira a la Presidencia Municipal de Canatlán, es el licenciado en educación Carlos Sandoval, el...

