Todo listo para el inicio de la LXX Legislatura.
Este lunes, en el Congreso del Estado de Durango, se entregaron las constancias a los diputados propietarios electos que conformarán la septuagésima Legislatura local, que habrá de desempeñarse en el periodo comprendido del 01 de septiembre de 2024 al 31 de agosto de 2027. Esta Legislatura tendrá una particularidad que se antoja interesante de analizar, ya que prácticamente quedó dividida en dos partes, en las que la mitad serán legisladores que llegaron por la coalición conformada por el PAN, PRI y PRD, la misma que llevó al actual gobernador y a los alcaldes de los municipios más poblados del estado a encabezar las respectivas administraciones; y la otra mitad, serán de la coalición conformada por Morena y el Partido Verde, que podrían ser identificados como los opositores a dichos gobiernos.
A simple vista podría parecer un resultado adverso para el gobernador del Estado, pues medio Congreso no estaría de su lado, e incluso para los 39 alcaldes que habrán de salir dentro de exactamente un año, pues sean del partido que sean, tendrían a la mitad del Legislativo en contra, sobre todo para aquellos que buscarían la reelección, pues se les avecina una guerra política. Sin embargo y a pesar de ello, el tema con el gobernador no es como para preocuparse, no solo por el gran nivel de influencia que tiene entre algunos de la propia oposición, sino porque, a pesar de la división ideológica y partidista, ha sabido llevar muy bien el timón con un esquema de diálogo político, con relaciones interesantes y sobre todo productivas.
Así entonces, habrán de componerse los grupos parlamentarios al interior de la legislatura, los cuales también habrán de conducir los destinos del Poder Legislativo, presidiendo una Junta de Gobierno y Coordinación Política que sería rotativa, vía sus respectivos coordinadores. Se dice que podría ser el PRI quien inicie encabezándola, lo que seguramente pondrá a Ernesto Alanís Herrera al frente, dado a que es el principal operador político del gobernador, un hombre experimentado que será un gran referente del trabajo legislativo en favor de la administración estatal.
Habrá que esperar para saber cuál será el grupo que continúe el segundo año, pero en el caso de que sea el PAN, quien acompañaba al PRI en la coalición, la decisión de su coordinador, sin afán de hacer grilla, está entre dos nombres: Alejandro Mojica, quien estuvo ausente en la entrega de constancias, pero ya fue coordinador y presidente de la Junta en la Legislatura que está por terminar y quien tiene credenciales para serlo; pero también se escucha que podría ser la oportunidad para otro experimentado legislador, Fernando Rocha Amaro, el candidato más votado en la pasada elección por el distrito 05 y quien es muy cercano a César Rivas, fue incluso el único que lo acompañó en su registro como candidato al distrito 07, además con Gaby Vázquez Chacón tiene una amistad añeja que fue reforzada cuando fueron compañeros como regidores en la administración capitalina pasada y también se le ha visto cercano a Verónica González, quien es secretaria general del Comité Directivo Estatal del PAN y llegó en fórmula con Mario Salazar Madera como presidente, en una campaña que fue coordinada por el propio Rocha Amaro. Sea cual sea la decisión, en el PAN será necesario cerrar filas y construir un grupo sólido de cara al proceso de renovación del Comité Directivo Nacional, en donde cada militante va a poder elegir a su líder nacional.
En el caso del Grupo Parlamentario de Morena, que también presidirá la Junta un año, quizá haya muchos tiradores pero quien podría aventajar, dado a su experiencia como legisladora, sería Sandra Amaya, actual presidenta de la Junta y quien ya ha ostentado ese encargo en tres ocasiones, un perfil que se ha fortalecido a pesar de grillas internas en el pasado, que ha demostrado saber ganar elecciones, incluida en la anterior que iba siglada por el Verde y en un municipio distinto al de su residencia, y que ha mostrado capacidad para respetar acuerdos, para entablar diálogo y para trabajar en favor de una armoniosa relación con el Ejecutivo, sin que haya dejado su lado opositor. Todo lo anterior la perfila como un cuadro que, con mucha seriedad, debería ser considerado, incluso rumbo al 2025.
En fin, se encamina el Legislativo a iniciar su trabajo, que en mi opinión debe dejar de querer impactar en presentar iniciativas que luego queden acumuladas en el olvido, o que pretendan sobre escribir lo que la Ley ya contiene y que quizá deba pulirse no solo en letras, sino en acciones sancionatorias y facultades para ello, para obligar que las administraciones estatal y municipales cumplan con su mandato, pero otorgando también margen de acción y respetando, sobre todo, el interés de los ciudadanos, sobre todo aquellos que son más vulnerables y requieren de representantes que velen por ellos, antes que por sus intereses políticos o electorales.
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