Pese a “Plan B” del PAN, avanza alianza con el PRI
Juvenal Rosales Flores
Acontecer Político
El Comité Directivo Estatal del PAN se prepara para una eventual reforma que limitaría la reelección de alcaldes en Durango, lo que podría impedir a Toño Ochoa, alcalde de la capital del Estado, aspirar a un segundo mandato. Ante esta situación, el partido ya explora alternativas para mantener su presencia en las boletas y asegurar una continuidad en su proyecto político en el municipio de Durango.
Entre los nombres que suenan con una constante en el PAN y con grandes posibilidades, se encuentran Alejandro Mojica Narváez, quien actualmente cumple su segundo periodo como diputado local. Mojica, con una trayectoria sólida dentro del partido y una imagen fresca ante el electorado, se perfila como un posible candidato aun dentro de la alianza con el PRI, donde su padre Jorge Mojica puede ser un factor importante para lograrlo.
Otro perfil, es el de Fernando Rocha Amaro, también diputado local por reelección. Rocha ha mostrado habilidad en el Congreso para posicionar las propuestas del PAN y defender los intereses de su partido. Su cercanía con las bases panistas y su afinidad con grupos ciudadanos lo colocan como una opción viable si se concreta la reforma que bloquearía a Ochoa Rodríguez.
En la pelea podría entrar Juan Carlos Maturino Manzanera; sin embargo, su cercanía con el sexenio anterior limita sus aspiraciones políticas.
No podemos dejar de lado a Gina Campuzano actual senadora de la República, quien es muy cercana a Toño Ochoa. Otra mujer a considerar es la diputada federal Paty Jiménez Delgado, quien siempre ha dado a Acción Nacional varios triunfos, resultado de su trabajo en territorio y su cercanía con la gente.
Hasta la actual secretaria de Medio Ambiente en el Estado, Claudia Hernández, mujer de mucha trayectoria panista y que ha ocupado muchos cargos importantes dentro del CDE, como en la administración pública; regidora, diputada local, y secretaria municipal del ayuntamiento; entre otros.
Sin embargo, el análisis va más allá de los candidatos internos del PAN. La alianza con el PRI también ha cobrado relevancia en esta estrategia. En las últimas semanas, se ha filtrado información que indica que ambas dirigencias han avanzado en los detalles para consolidar una coalición que impulse a un candidato común. Este movimiento reflejaría la disposición de ambos partidos a sumar fuerzas en un contexto político desafiante.
La posibilidad de que el PRI defina al candidato en esta alianza no está descartada. La cercanía histórica de las bases priistas con el electorado de Durango, así como su estructura territorial, pueden ser factores decisivos para inclinar la balanza en favor de un perfil priista. Además, el PRI podría presentar a un candidato que unifique los intereses de ambos partidos, generando una sinergia en la que blanquiazul y el tricolor compartirían responsabilidades y beneficios.
La alianza entre PAN y PRI, aunque avanzada, enfrenta desafíos. Uno de los puntos críticos es la necesidad de cumplir con los tiempos legales para registrar la coalición ante el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC). Los plazos serán decisivos, y cualquier retraso podría comprometer el esfuerzo conjunto.
Mientras tanto, la reforma de no reelección genera expectativas y tensiones. Para el PAN, la estrategia está clara: contar con un “plan B” que asegure la continuidad de su proyecto, ya sea con candidatos propios o en alianza. Esta estrategia busca minimizar los riesgos y garantizar su presencia en la política municipal.
En conclusión, el PAN en Durango se encuentra en un escenario de anticipación y ajuste, construyendo una ruta que le permita adaptarse a los posibles cambios legislativos y capitalizar una alianza estratégica. La competencia electoral está en marcha, y los movimientos de hoy definirán el rumbo de Durango en el corto plazo.
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