por Eduardo Rodriguez
Corta visión en el primer año del Sheinbaunato.
El presupuesto es una de las más importantes herramientas con las que cuenta un gobierno para promover el crecimiento económico. La semana pasada, tal y como lo establece nuestra Constitución, la Dra. Claudia Sheinbuam, a través de su Secretario de Hacienda, hizo entrega del paquete económico 2025, tres documentos que marcarán el rumbo y las prioridades que comprometieron en campaña: los Criterios Generales de Política Económica, la Ley de Ingresos de la Federación y el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para este año 2025.
Este año que viene será muy complicado en el ámbito económico, social, político y geopolítico y, ante ello, al Paquete Económico le faltó imaginación y creatividad, al tiempo de carecer, por ejemplo, de una reducción de algunos programas sociales y de nulos apoyos fiscales y económicos a las pequeñas y medianas empresas del país.
Este gobierno morenista se resiste a entender que sin la participación de los privados no hay plan de gobierno que alcance para un crecimiento del PIB por arriba del 2.5 por ciento anual y menos que se contengan la devaluación y al inflación. La propuesta presentada por Ramirez de la O, actual titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público golpea duro y directo a las clases medias y a los emprendedores que general el 87 por ciento de empleos formales.
El presupuesto está organizado en 3 grandes finalidades: gobierno, desarrollo social y desarrollo económico. Lamentablemente, el último sólo representa 22 por ciento del gasto programable, y sufre una caída de casi 8 por ciento. Más preocupante es cuando revisamos al interior de esta clasificación funciones como la del campo (agropecuario, caza, silvicultura y pesca) que trae una disminución de 24.4%; transporte con una caída de 8%; y ciencia, tecnología e innovación con 7.4 por ciento.
La asignación presupuestal para el rubro de micro, pequeñas y medianas empresas que representan 90 por ciento de las unidades económicas de este país y 70% del empleo formal, sufre una tremenda disminución de 76 por ciento. Prácticamente, desaparecen el área encargada para atender a este importante sector.
También es conocido que la principal dificultad para hacer negocios en México es la inseguridad, que dicho sea de paso, está en niveles nunca antes vistos. Si revisamos este componente, el denominado seguridad nacional que incluye los cuerpos policiacos y de inteligencia de la Secretaría de Seguridad Ciudadana y la Guardia Nacional, cae 15 por ciento. La sola secretaría disminuye 40 puntos.
El déficit fiscal baja (3.9), pero se mantiene latente la degradación de la calificación de deuda de las calificadoras internacionales; el dólar se revalúa (18.50), pero la amenaza de devaluación persiste con el arribo a la presidencia de Estados Unidos de Donald Trump; el PIB se va al alza (2.0-3.0), pero en realidad difícilmente superará el 1 por ciento anual, con el paquete económico que se envió.
En pocas palabras, las previsiones económicas del gobierno para 2025 son más bien una lista de buenos deseos, más que una hoja de ruta objetiva que permita desarrollo y control de los indicadores macroeconómicos.
Existe un enorme contraste entre la realidad virtual que observa Rogelio Ramirez de la O y la cruda realidad que augura un 2025 muy complicado, tanto por el entorno internacional como nacional, con el grave problema social que ha generado la reforma judicial que merma la certidumbre del nuevo gobierno, al tiempo de socavar el régimen democrático y la separación e poderes, habla de dos visiones encontradas que, al final del día, pondrá en entredicho al gobierno de Claudia.
Tanto ha hablado la Presidenta de la prosperidad compartida pero así, habrá muy poco que compartir… tal vez, solo la culpa.
Catarsis
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